IBIZA | R. S. V.
«En Sant Antoni hay dos únicos sectores: el de la noche y el de día», afirma Joan Torres, portavoz de la asociación de comerciantes de esta localidad. Considera que el de la noche, en el que incluye a bares y discotecas, sigue funcionando bien. Pero el de día, donde a su entender se engloban comercio y restauración, «está muy perjudicado». «El 98 por ciento de los turistas que vienen a Sant Antoni son jóvenes y británicos. Vienen a divertirse, drogarse y emborracharse. No a comprar ni a comer», argumenta. «Los italianos, franceses e incluso españoles que antes venían han dejado de hacerlo, porque el monocultivo de británicos jóvenes hace que no se sientan a gusto. Un destino turístico debe ser variado en edades y nacionalidades», explica el empresario.
Señala que en Sant Antoni hay locales que ni siquiera han abierto esta temporada, otros que resisten porque los regentan los propietarios y no se ven obligados a afrontar el gasto de un alquiler mensual, «pero a corto plazo la situación será inaguantable». Así prevé que se desarrollen los próximos meses en esta localidad: «De nuestros socios (más de 100) un 30 por ciento sólo abre seis meses y un 70% lo hace todo el año. Estos porcentajes van a variar. Algunos negocios ya han advertido que este año no aguantarán y cerrarán en invierno». Desde la asociación avisan de que la imagen que se proyectará será impactante y poco aconsejable para un núcleo que vive del turismo.
Torres explica que en su municipio no ha habido un gran número de despidos en el sector, algo que se explica porque se han reducido drásticamente las contrataciones. Los empresarios han mantenido sus contratos con los trabajadores fijos discontinuos, pero no han contado con los que empleaban durante dos meses.