1989. El inicio del descenso. Brusca bajada de turistas
Las señales de alarma se dispararon en verano de 1989, cuando la conselleria de Turismo constató un descenso del 10,5 por ciento en la llegada de turistas a las Pitiusas, acompañado de una reducción en la estancia media. El resto de sectores empezaron a acusar ligeramente los efectos.
1990. El turismo se hunde. El tráfico aéreo baja un 13%
La peor bajada en la llegada de turistas. Se pierde el 50 por ciento de británicos. La temporada dura sólo tres meses. Una veintena de hoteles no había abierto sus puertas a principios del mes de agosto. La construcción empieza a aflojar el ritmo y el comercio pierde ventas.
1991. Falso espejismo de recuperación. La crisis se estabiliza
Un ligero repunte del 3,6 por ciento en las llegadas al aeropuerto hace concebir falsas esperanzas sobre el final de la crisis. Este mismo año, la discoteca más importante de la isla (Ku, actual Privilege) cierra por quiebra del negocio. Arrecian las subastas y los embargos de propiedades.
1992. Cierre masivo de empresas. Salida de inmigrantes
Se estabiliza el tráfico de pasajeros, pero continúa lejos de las cifras de años anteriores. En sólo seis meses, dejan de existir 120 empresas de todo tipo en las Pitiusas. La salida de población inmigrante alcanza las 5.000 personas. La construcción se desploma hasta casi la inactividad total.