IBIZA | R. SÁNCHEZ
«El pequeño comercio del núcleo urbano de Santa Eulària está muy mal. Hemos tenido el nivel de ocupación más bajo de toda la isla y la situación es la misma en todo el municipio», explica Juan Pedro Pérez, presidente de la Asociación de Comerciantes de Santa Eulària, la de más reciente creación de la isla, pero una de las más activas. «No se vende nada» es la frase del verano, según este empresario, que vaticina numerosos cierres antes de que llegue Navidad. «Los comercios que van a desaparecer no son de esos que abren seis meses para probar suerte, sino de los que llevan ya más de tres años en funcionamiento e hipotéticamente habían alcanzado una estabilidad», señala.
«Tenemos mucho comercio en la isla de Ibiza, seguramente está sobredimensionado, pero eso es difícil de medir y en un lugar turístico es muy importante que haya un buen comercio», plantea. «Algunos cálculos constatan la existencia de 3.000 comercios en la isla y se estima que dan empleo a 9.000 personas. Este invierno se van a quedar sólo los dueños de los negocios, sin empleados. El número de trabajadores del sector se va a reducir a un tercio, y el que no despida tendrá que cerrar. Yo mismo tenía cuatro empleados hace dos años. Ahora tengo tres a media jornada, es decir, un trabajador y medio», confiesa Pérez.
En Santa Eulària se han sentido especialmente perjudicados por la reducción del turismo familiar, el más vinculado a esta zona de la isla tradicionalmente. Los pocos hoteles existentes en el municipio han permanecido casi vacíos la mayor parte del año. «En junio uno de los de toda la vida tenía ocupada únicamente la primera de sus cuatro plantas», explica el comerciante. Las personas que poseen segundas residencias en la localidad las han puesto en venta ante la crisis y han dejado de veranear en ellas.
Pocos británicos
«Estamos más desprotegidos que nadie porque el turismo de discoteca sí se mantiene, pero nosotros somos un pueblo de día. Sigue habiendo gente con niños, familias, pero las instituciones tienen que hacer algo para convencerles de que vengan, de que éste es un sitio tranquilo», reclama.
Sus palabras se ven reforzadas por las de Carmen Ferrer, concejala de Turismo y Comercio del Ayuntamiento de Santa Eulària. «No sólo se ha perdido el turismo familiar. También ha afectado mucho la paridad de la libra al euro porque han dejado de venir muchos británicos al municipio y los que vienen tienen poca capacidad adquisitiva», explica la edil.
«No es que los productos que ofrecemos sean más caros o más feos, simplemente no entra nadie en las tiendas. Si no hay gente las posibilidades de venta son muy escasas», destacan desde la asociación. «El transporte tampoco nos ayuda. Es muy caro, prohibitivo, venir a Ibiza. El turismo del centro de Europa que venía con su coche ha dejado de hacerlo. No pueden permitirse pagar 500 euros sólo por el vehículo. Ése era también turismo familiar propio de Santa Eulària, porque en cada coche llegaban cuatro personas», lamenta Pérez.
Salida de stocks
De momento, los empresarios esperan la celebración de la feria anual de stocks para vaciar sus almacenes. El año pasado participaron en este evento para dar salida a la mercancía sobrante 70 comerciantes. Este año se calcula que habrá un 20 por ciento más de puestos. La feria se celebra del 25 al 27 de septiembre y en la patronal aseguran que los stocks serán incluso superiores a los de 2008, a pesar de que los comerciantes compraron mucho menos material este año.