IBIZA | J. M. L. R.
¿Por qué se mantiene el turismo joven (Platja d'en Bossa, Ibiza), mientras baja el familiar (Santa Eulària)?
—¿Quién es el primero que se aprieta el cinturón? Las familias. Cuando tienes hijos ves el mundo muy distinto. Con crisis, este año de vacaciones al pueblo o en casa. El turismo familiar tiene ventajas, pero también inconvenientes, no es la panacea. Tiene inconvenientes muy graves como, por ejemplo, una estacionalidad tremenda, derivada de las vacaciones escolares, y una sensibilidad tremenda a la situación económica. Ante una crisis, las familias ahorran; en cambio, los jubilados o la gente sin cargas familiares es bastante más alegre en sus gastos y los mantiene al margen de la situación económica. Los jóvenes y la gente mayor gastan en función de lo que ingresan, pero no tienen preocupaciones como si les irá mal el próximo año, que sí tienen las familias. Esto se ha visto muy bien en Menorca, que tiene primordialmente turismo familiar inglés y es donde tienen más problemas. Otra cosa es qué pasará si la crisis se profundiza. Entonces, cierto turismo familiar, el que se siente seguro de su situación económica, se mantendrá, pero el turismo joven puede sufrir una recesión brutal de un año para otro. Como gastan más alegremente, también pueden no gastar nada al año siguiente. Cada segmento social tiene sus características. La gran ventaja de Ibiza es que somos un destino diverso. Los últimos años les fue muy bien a los hoteles que habían entrado en el todo incluido, porque la familia quiere saber exactamente cuánto se va a gastar; aquí tenemos además un turismo residencial importante, que parece que es el que mejor aguanta de todos. Esta diversidad nos sirven de colchón. Sólo veo un problema grave a nuestro modelo turístico: la excesiva estacionalidad, que se incrementa cada año desde la crisis de los 90.