IBIZA | J. LL. F.
Los tres puertos deportivos de la isla de Ibiza y el existente en Formentera se encuentran actualmente al cien por cien de ocupación de sus amarres, según han confirmado sus respectivos responsables a este periódico. Sólo pequeños matices establecen alguna diferencia respecto a las últimas temporadas, pero, en general, la afluencia de embarcaciones de recreo a Ibiza y Formentera no parece notar la crisis que sí afecta a otros sectores.
El puerto Marina Ibiza –el antiguo Ibiza Nueva– asegura que tiene todos sus amarres ocupados desde el uno de agosto, aunque en julio la ocupación fue algo inferior, concretamente, del 90 por ciento. El gerente del puerto, Daniel Marí, asegura que la temporada alta se mantiene prácticamente como el año pasado, exceptuando un descenso de muy escasa relevancia en julio.
En cambio, «las previsiones para septiembre no son demasiado buenas; hay reservas, pero no muchas», afirma Marí, que atribuye estas perspectivas a la situación general de crisis que sufre el turismo. De hecho, a partir del 20 o el 25 por ciento de agosto empezará a notarse ya una bajada en las cifras de ocupación de amarres.
Parecida es la situación en el puerto deportivo de Santa Eulària, donde se mantiene el 97 por ciento de ocupación habitual todos los veranos por estas fechas. Este es un puerto que tiene una gran cantidad de amarres de pequeña eslora, lo que dificulta su ocupación total, explica su gerente, Manuel Alvite.
Sin embargo, Alvite reconoce que se aprecia un reducción en la presión de la demanda. Es decir, «si antes había cincuenta o sesenta peticiones cada día de agosto que no podías atender, ahora no se producen tantas», señala.
El gerente del puerto de Santa Eulària llama la atención sobre la permanencia de un gran número de yates y demás embarcaciones de recreo que permanecen fondeados fuera de los puertos, frente a playas como ses Salines o en otros puntos de la costa. Asegura que algunos de ellos son de gran tamaño y que llevan fondeados ya dos semanas: «Hay uno que lleva un helicóptero y otro, una furgoneta», relata. El motivo por el que estas embarcaciones no están amarradas pueden ser dos, en su opinión: «O porque no hay sitio o porque les sale más barato estar fondeadas».
El puerto de Marina Botafoch está «a tope», según indicó Nicolás Serra, comercial de Náutica Viamar. «Siempre hay más demanda que oferta y este año es igual», señala. Sin embargo, si el año pasado, «para cien amarres podía haber 200 solicitudes, ahora sólo hay 150», lo que revela una reducción de aquella parte de la demanda que no puede ser atendida.
Este puerto incluye también un establecimiento de náutica, que sí está notando una fortísima bajada en sus ventas, tanto en lo referido a embarcaciones nuevas como de ocasión.
Especialmente éstas últimas están viendo desplomarse sus ventas hasta un 80 por ciento, según Serra. En cuanto a los barcos nuevos, la caída es menor, pero igualmente espectacular: un 60 por ciento.
Finalmente, el puerto Formentera Mar registra un llenazo total, aunque en julio el nivel fue del 95 por ciento. «A partir del día 23 tendremos un cierto descenso, pero eso también suele ser habitual», señala el responsable de esta instalación, Fernando Gayà.
Asegura que, en líneas generales, no se notan cambios respecto a los resultados del año anterior, «aunque sí hubo una bajada en 2008 respecto al año anterior, cifrada en un 12 por ciento y que se refería a la reducción de estancias; la gente se queda menos tiempo». Sin embargo, esa bajada «no ha ido a más» a lo largo de este año.
La oferta de alojamiento que ofrece este puerto deportivo también ha experimentado una leve bajada, situada en torno a un 4 por ciento, aproximadamente.
Gayà asegura que el número de barcos que permanecen fondeados en las playas de Formentera no sólo se ha reducido, sino que posiblemente puede haber aumentado en esta temporada estival.