IBIZA | J. M. L. R.
—¿Todo se arregla consumiendo más? Es decir, ¿se solucionará esta crisis cuando otra vez volvamos a gastar desaforadamente?
—Desde la crisis del 1973-1975, hemos vivido tres ciclos de consumo desaforado. Son ciclos de consumo ciclotímico. Quizá habría que plantear políticas fiscales y macroeconómicas para limitar estas puntas de consumo fuera de lugar que hacen que estemos endeudados cuando sobrevienen las crisis, con lo que nos hundimos aún más.
—Los talleres mecánicos se quejaban el pasado invierno de que mucha gente se había ido de la isla. ¿Un cambio demográfico drástico podría ser demoledor para la economía pitiusa?
—Cambio drástico lo hubo en la crisis del 92. Mi cálculo es que la isla perdió unos 10.000 residentes. No creo que ese factor afecte gravemente a la economía porque tenemos una población flotante que actúa de amortiguador. Son personas que si no encuentran trabajo aquí, rápidamente se van. A las familias les cuesta más. Quizá el cambio demográfico se vivió hace un año, cuando la construcción se detuvo. La parte fuerte de ese cambio ya ocurrió entonces. Es posible que este invierno se pierda población debido a la crisis en el sector turístico, pero no creo que sea un hándicap grave para la economía ibicenca. Con todo, los factores demográficos son muy difíciles de evaluar. Si la población que se va es de renta relativamente baja, afecta poco. Si perdemos, en cambio, personal cualificado, como esos operarios de maquinaria de la construcción que habían venido con sus familias, sí afecta.
—¿Puede darse el caso de que Formentera disfrute de un invierno económicamente tranquilo tras esta temporada histórica mientras en Ibiza se paraliza la economía como consecuencia, precisamente, de un verano malo?
—No tengo ninguna duda de que el invierno será duro. Hay muchas personas que han pasado mal el anterior invierno, y este verano no están ahorrando lo suficiente para pasar el que se avecina. Es muy fácil hablar de macroeconomía, de números, de curvas, pero cuando bajas a nivel del suelo, en economía hablas de personas. Este verano, gente que no era ni fijo-discontinuo, que había sido contratada eventualmente todos los veranos durante seis meses, se encuentra con que sólo tiene un contrato de tres o cuatro meses. Son varios miles de trabajadores, no sé si 2.000 ó 3.000, que se encontrarán con que el invierno se les va a hacer muy largo. La mayor parte de estos afectados es gente joven que no tiene familia a su cargo. En el sector hotelero, la mayoría de los trabajadores con familia a su cargo son fijos discontinuos, que pierden un poco de renta al trabajar un poco menos y que redunda en su salario que los hoteles bajen los precios. Pero la subcontratación afecta más al empleo joven. Muchos jóvenes que se planteaban crear una familia, deberán retrasar sus planes de emancipación.