IBIZA | J. M. L. R.
El edicto del Obispado consta de siete disposiciones que, según la normativa canóniga para las Causas de los Santos, desarrolla los pasos que hay que seguir para la búsqueda de escritos, documentos y testimonios sobre los religiosos «que prueben el martirio» al que fueron sometidos. La Comisión de peritos de Historia y Archivística (constituida, entre otros, por Ramón Fita Revert, canónigo de la catedral de Valencia y delegado diocesano para la Causa de los Santos de la Archidiócesis valenciana) deberá recoger esas pruebas y, acabada su investigación, «preparar un estudio crítico tanto de los escritos de los Siervos de Dios como de los documentos». Luego presentarán un informe de los trabajos realizados «juntamente con un juicio sobre la autenticidad y valor» de las pruebas y sobre la figura de los sacerdotes que se quiere canonizar.
Desde hace nueve meses, la Diócesis de Ibiza ha instado a los fieles a que entreguen «cuanto antes» al Tribunal los escritos «redactados de propia mano [por esos sacerdotes] o mandado redactar a otro». También se pide en las disposiciones del decreto del Obispado que «todos cuantos tuvieron relación o familiaridad» con esos 21 religiosos o puedan «aportar algo al proceso, tanto a favor o en contra», lo notifiquen. Lo mismo se pide a quienes cultivaron en vida «su amistad o trato» para que puedan ser citados como testigos.
Asimismo, se solicita que «los que conozcan algún hecho particular, favorable o adverso a la fama de martirio, virtudes y milagros atribuidos a los Siervos de Dios» remitan al tribunal «un breve relato del hecho».
Durante aquellas fechas de agosto y septiembre de 1936 también fueron fusiladas otras 17 personas, la mayoría militares, desde el desembarco republicano hasta el 15 de agosto. La noche del 13 de septiembre, murieron 17 militares y 59 civiles como consecuencia de la metralla y las balas mientras estaban recluidos en el Castillo.