IBIZA | L. F. A.
«No se ha de frenar el proceso [de adjudicación de la reforma del puerto]». Con estas contundentes palabras se refirió ayer en Ibiza el presidente del Consell, Francesc Antich, a la recomendación de la Unesco de paralizar la adjudicación de las obras de reforma y reordenación del puerto de Ibiza, hasta que no se compruebe que éstas no afectan a los bienes declarados Patrimonio de la Humanidad en 1999.
Antich solicitó a la Unesco que inspeccione lo antes posible en Ibiza el proyecto. «Nuestra voluntad es de total transparencia y así ha sido en todos los informe medioambientales, por lo que esperamos que vengan y analicen el proyecto lo antes posible», dijo.
Antich coincide así con la voluntad de la Autoridad Portuaria de Balears (APB), que ha pedido al Ministerio de Cultura que invite de forma «inmediata» a una comisión de la Unesco para que determine si las obras de ampliación del puerto de Ibiza afectan al espacio declarado como Patrimonio de la Humanidad.
La APB alega que ninguno de los bienes protegidos por la declaración Patrimonio de la Humanidad de Ibiza está afectado por el proyecto de reforma del puerto ibicenco, un hecho «que se comunicó a la Unesco el pasado mes de abril del presente año», asegura.
Las obras del nuevo puerto que se construirá al abrigo del dique de es Botafoc en Vila costarán finalmente 77,7 millones de euros (incluyendo el IVA), cuando estaban licitadas en 93,8 millones, y no se podrán iniciar antes del próximo mes de diciembre, por lo que el calendario previsto por la Autoridad Portuaria para este proyecto acumula un nuevo retraso, en esta ocasión de dos meses.