CRISTINA MARÍ | SANT ANTONI
Desde hace tres años el municipio de Sant Antoni cuenta con una nueva base rítmica, y quien la marca va cada vez más deprisa. Por fin, después del trienio, Toni Riera puede decir que dirige un verdadero proyecto, la Escuela Municipal de Música de Sant Antoni de Portmany. En poco tiempo, el director, también flautista, ha creado un conjunto instrumental con más de 40 alumnos de la escuela, exclusivamente, y en un mes han dado a conocer en los diferentes pueblos del municipio el nombre del centro de aprendizaje y la nueva banda surgida a través del ciclo ´Concerts d´estiu 2009´, que concluirá hoy a las 20,30 horas en la plaza Norte de la iglesia de Sant Antoni.
«Ha cambiado el planteamiento de escuela musical porque hoy la música es también un medio para adoptar otros valores», señala Riera, quien además de director de la escuela es profesor de flauta travesera en los centros de Santa Eulària y Can Ventosa y pertenece a la Banda Ciutat d´Ibiza, a la Banda de Santa Eulària, a la Orquesta Simfònica y al conjunto instrumental Consort. Con todo ello, Riera no pierde la sonrisa ni la paciencia y apuesta por seguir adelante con su ideal de escuela ´autónoma´.
Desde que se creó la escuela en 2007 Riera ha conseguido, en parte por el apoyo del Ayuntamiento, que el municipio cuente con una escuela musical pública en la que se imparten clases de saxofón, clarinete, trombón, trompeta, percusión, flauta y lenguaje musical. El centro tiene ya más de 40 alumnos de entre primer y tercer curso y todos ellos participan en el conjunto instrumental, con especial mérito por la dificultad añadida de que no cuenta con músicos experimentados de otros conjuntos. Durante el primer año se les prestan los instrumentos para que prueben si han acertado con la elección.
Sacar un proyecto como este adelante está siendo para Riera muy difícil por los problemas añadidos. La falta de espacio comienza a ser uno de los grandes obstáculos para el desarrollo y ampliación de la escuela, así como la escasez de profesores, quienes muchas veces están pluriempleados en varios centros diferentes y no dan abasto para cubrir la demanda de alumnos. El director señala que «ahora hay una generación de músicos de la isla que está estudiando fuera y puede que en cuatro años vuelvan y estarán más preparados».
Riera explica que estas dificultades las tienen todas las escuelas de música de Ibiza, y «aunque existiese un Conservatorio con todas las comodidades y mejoraran las condiciones de trabajo, no por ello van a salir mejores músicos», apunta el flautista.
Los miembros de la agrupación musical de la escuela realizan sus ensayos en la plaza Norte, tras la iglesia de Sant Antoni, durante los meses más cercanos al verano, contribuyendo así a crear un ambiente especial y agradable. En esta plaza concluirá mañana su gira, la primera, que ya les ha dado a conocer en Sant Mateu, Santa Agnès y Sant Rafel. Durante todo el mes de julio los alumnos de la escuela se han dedicado al ensayo de las obras, una selección de adaptaciones de Jan de Hann para un nivel de iniciación, con instrumentos más divertidos, algunas piezas de bandas sonoras y según añade Riera «habrá alguna sorpresa al final».
Verónica Rambla, profesora de clarinete del centro, comenta que «se trata de que el esfuerzo que se hace en todo un curso no se quede en un concierto sino que cada actuación se vaya perfeccionando».
Hasta ahora, la calidad humana de los profesores queda patente en las palabras del propio Riera: «Los alumnos me enseñan a ver que hay cosas muy difíciles que se pueden conseguir». El flautista bromea con que dentro de muchos años, los actuales alumnos de la escuela que dirige formarán la generación a la que ahora él pertenece, «la de los profesores», y son ellos quienes escriben las primeras páginas de la historia de un lugar en el que la música se hace más accesible y a la vez más personal que nunca.