IBIZA | L. F. A.
«La reforma del puerto de Ibiza es absolutamente necesaria y urgente. La Marina no puede aguantar por más tiempo la situación que padece a día de hoy, con todo tipo de molestias para sus vecinos y comerciantes que no encuentran ningún confort ni beneficio en tener el puerto de vecino». Así de rotunda fue ayer la alcaldesa de Ibiza, Lurdes Costa, en su discurso de inauguración de las Festes de la Terra 2009 que pronunció en el baluarte de Sant Pere y que se centró en su práctica totalidad en la reforma del puerto y en la polémica abierta tras la denuncia del GEN que ha provocado que la Unesco anuncie una inspección para saber si la obra afecta o no a la declaración de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad.
Costa reclamó «una intervención inaplazable de la Autoridad Portuaria» y que las obras «comiencen lo antes posible». Además señaló que se ha de garantizar a la Unesco «que los bienes declarados Patrimonio de la Humanidad no sólo no padecerán ningún daño sino que, en algunos casos, se mejorará su estado de conservación alejando determinadas actividades actualmente nocivas de estos barrios», explicó. En este sentido, la alcaldesa lamentó, en clara referencia a la denuncia del GEN ante la Unesco, «que se haya hecho habitual que cualquier persona o colectivo que quiere luchar conta algún proyecto que no acaba de ser de su gusto lo haga a costa de la declaración de Patrimonio de la Humanidad».
Malestar
Para la alcaldesa Ibiza «no se puede permitir que se ponga en duda en foros internacionales el nombre de Ibiza y que de alguna manera se quiera asociar a actuaciones irresponsables e irrespetuosas alguno de los valores históricos que han hecho posible este reconocimiento». Costa fue más allá y remarcó que «oír hablar mal de Ibiza, muchas veces sin argumentos de peso o con argumentos que no dejan de ser opiniones particulares de algunos grupos de presión, es todavía más duro en años como este, cuando todos hablan de la necesidad de trabajar conjuntamente para superar estos momentos de incertidumbre económica que estamos padeciendo por todas partes y que también afectan a la isla».
La alcaldesa aseguró tener claro que esta declaración «es un privilegio que también conlleva una serie de responsabilidades que el Ayuntamiento asume de buen grado». Costa considera «que se ha hecho mucho trabajo para llevar el nombre, el buen nombre de Ibiza por todo el mundo» y recordó que la isla ha tenido «un gran aliado en el Grupo de ciudades patrimonio de la Humanidad, que se ha convertido en una marca de prestigio fuera de las fronteras». Añadió que «no se puede consentir que todo eso se dilapide en tan poco tiempo».
«Este año se cumplen los diez años de la declaración –recordó Costa– tiempo suficiente para que la sociedad la haya interiorizado y todos seamos conscientes de su importancia y de cómo hemos cambiado todos gracias a que Ibiza ha entrado en esta lista de prestigio mundial».
En su discurso, la alcaldesa también valoró que ya se ha cerrado la operación «que volverá a llenar de presupuesto el Consorcio Ibiza Patrimonio de la Humanidad». En este sentido, aseguró que una de las prioridades para el Ayuntamiento de Ibiza «es seguir invirtiendo en Dalt Vila, sa Penya y la Marina».
Entre los proyectos en marcha con ayuda económica de otras administraciones y que quiso resaltar en su discurso, Costa citó la rehabilitación del Castillo, la ampliación del Museo de Arte Contemporáneo, la renovación de la red de aguas y saneamiento de Dalt Vila, el futuro centro polivalente de sa Penya o las reformas del Mercat Vell y sa Peixateria.
La condena al atentado de ETA estuvo presente en las primeras palabras de la alcaldesa al auditorio. Costa subrayó «el ´no´ más rotundo al terrorismo y toda forma de violencia». La alcaldesa aseguró que ha sido el propio Govern el que ha animado a Vila a continuar con el programa de fiestas «para demostrar que con sus métodos los terroristas no conseguirán nada».