VALENCIA | P. VAREA
El chapapote que apareció en las playas de Valencia y de Alboraia a finales del mes pasado tuvo su origen en un vertido que ocurrió el pasado 21 de mayo al norte de la isla de Ibiza procedente de la limpieza de las sentinas de un barco que se conoce como ´sentinazo´, según ha determinado la investigación que la Capitanía Marítima de Valencia desde la aparición de las primeras manchas. El capitán marítimo, Felipe Cano, ha explicado que han podido conocer el origen después de los análisis realizados en un laboratorio de Barcelona, con el que el Ministerio de Fomento tienen firmado un acuerdo para estos casos: «El primer día recogimos restos y los enviamos y se cotejaron con las muestras de ese vertido de mayo de la isla y han coincidido».
Cano comentó que este tipo de vertidos son muy difíciles de localizar y de detectar. «En términos marinos se les llama vertidos misteriosos por esas dificultades. Nosotros somos los primeros interesados en localizar al autor del vertido pero no es tan fácil a pesar de contar ahora con mejores medios que hace 20 años. Tenemos la obligación de contar todo esto a la opinión pública porque deben ser los primeros en recibir explicaciones».
El vertido que arrastró los restos de fuel, aceites y otras materias lo localizó el avión de Salvamento Marítimo a las cinco de la mañana del 21 de mayo a 22 millas al norte de Ibiza y tenía 0,6 kilómetros cuadrados. Los aviadores avisaron a otros medios aéreos que acudieron pero no la detectaron.
La desaparición de la mancha, según explica el responsable de la Capitanía, se debe a que se hundió y las corrientes la desplazaron entre dos aguas, con lo cual es difícil localizarla y una parte de esa mancha es la que llegó a finales de junio a las costas valencianas.
«Cuando acudí en ese día a la playa algunos bañistas comentaban que se habían manchado los pies dentro del agua cuando les cubría el agua a mitad de cuerpo. Esto me indicó que las corrientes desplazaban la mancha y por eso tampoco la localizamos ese día sino que aparecía y desaparecía», comentó.
El capitán manifestó que en el puerto de Valencia es donde más se cumple el Convenio Marpol y el MOU, mediante los cuales se inspeccionaron 245 y 189 barcos respectivamente,y sólo denunciaron a un 7%. «Lo que es casi imposible localizar es un pequeño vertido como el sucedido en mayo al norte de Ibiza y se desconocen las condiciones de desplazamiento».
Por otra parte, Capitanía Marítima ha cerrado la investigación del vertido que tuvo lugar en las aguas próximas al puerto de Valencia a principios de junio de 2008 sin llegar a detectar al barco causante del mismo.