IBIZA | JOSÉ MANUEL PIÑA
El anexo que desde hoy y hasta el próximo mes de octubre enriquece la colección de Narcís Puget Viñas en el museo de Dalt Vila que lleva su nombre es una exposición «para ver y leer», según la directora de este espacio, Elena Ruiz Sastre. La idea de mostrar allí la faceta de retratista del artista ibicenco surgió a través de los tres cuadros de este estilo y de su autoría que cuelgan de las paredes del Ayuntamiento de Ibiza. Los responsables del centro comenzaron a buscar e investigar con el fin de hallar el máximo número posible de retratos del que está considerado padre de la pintura ibicenca. «Ha sido una aventura muy difícil y que hemos podido completar gracias a la familia de Puget y al instituto Santa Maria de Ibiza, que nos han cedido algunos cuadros», manifestó ayer Ruiz Sastre.
La concejala de Cultura, Sandra Mayans, manifestó asimismo su deseo de que las familias ibicencas que puedan tener en su casa algún retrato firmado por Narcís Puget lo cedan temporalmente para que pueda exhibirse también en el museo.
«Cuadros de encargo que nunca se hicieron, otros que se encargaron cuando ya estaban hechos, notables diferencias de estilo entre unos y otros» fueron algunas de las dificultades con que se encontró el equipo de Elena Ruiz Sastre para documentar las obras que ahora se exhiben. Del academicismo del retrato del corsario Antonio Riquer a la libertad de colores utilizada para pintar a Fulgenci Torres i Mayans (obispo de Dorilea), pasando por la influencia de los impresionistas franceses al retratar al músico y profesor Joan Mayans, que le sirvió también de modelo para su obra más conocida, ´El organista´.
El retrato de Jaume Cardona i Tur, obispo de Sión y confesor de Alfonso XII y XIII, está también cargado de enigmas, ya que Puget Viñas lo había pintado en 1906, ganó con él un premio, pero el Ayuntamiento le encargó pintarlo un año después. Muchos de los retratos que pintó el artista fueron destruidos en «un acto vandálico», según Elena Ruiz Sastre, en marzo de 1936. El del obispo de Sión, título honorífico, fue recuperado del mar, bajo el Mirador del Ayuntamiento, por un pescador y devuelto a la familia del pintor. Ahora ve la luz de nuevo por primera vez en muchos años y en su textura pueden observarse los efectos del deterioro.