IBIZA | E. R.
El Grupo de Empresas Matutes respondió ayer mismo a la negativa del subcomité técnico de la comisión balear de Medio Ambiente a la construcción del campo de golf y avanzó que recurrirá a los tribunales para defender sus derechos. Un portavoz del grupo promotor apunta que «no hay nada escrito o ley que prohíba hacer un campo de golf en el entorno de ses Salines». «Al contrario, todos los estudios lo aconsejan para áreas húmedas y califican de positivos los efectos que aportaría una instalación de este tipo, especialmente en el espacio que nos ocupa», señalan las mismas fuentes, que inciden en que desde el primer día «los representantes de alguno de los partidos que componen el equipo de gobierno del Consell dejaron claro que uno de sus objetivos prioritarios era y es prohibir el campo de golf, ignorando los beneficios económicos y medioambientales que significarían para Ibiza».
El promotor destaca que con esta instalación, aparte de contribuir a lograr un turismo de «mayor calidad», se crearían «200 nuevos puestos de trabajo directos y la apertura durante todo el año de dos o tres hoteles más». «Las mismas autoridades que están en contra del campo de golf son las mismas que permiten que la zona sea un vertedero incontrolado de basuras y desechos de obras a pesar de las múltiples denuncias que el Grupo Fiesta ha presentado ante las autoridades», añade el portavoz en referencia a la tierra acumulada procedente de las obras de la autovía, que, inicialmente, se iba a utilizar, precisamente, para el campo de golf. Asimismo, las mismas fuentes arremeten contra el Consell y el Ayuntamiento, a cuyos responsables acusa de «agravar los gravísimos efectos del paro y el retroceso turístico».