IBIZA | E. RODRÍGUEZ
Salinera Española confía en iniciar a finales de este año la reforma de sus estanques después de casi una década de bloqueo. El grupo de técnicos de la nueva comisión salinera, integrado por representantes del Govern, el Consell de Ibiza, la dirección del Parque Natural y Salinera Española y el presidente de este ente, Herminio Tortejada, se reunió hace unos días en Palma y acordó agilizar los trámites para que a finales de año se pueda acometer la reforma y ampliación de una de las motas (las paredes que separan las láminas de agua) más deterioradas de los estanques.
Se trata de una mota de 900 metros de longitud paralela al camino de Cap des Falcó y cuya importancia radica, entre otras cosas, en el hecho de que separa dos circuitos distintos de circulación del agua. El circuito hídrico arranca en es Codolar y es Cavallet y a través de cinco vías distintas acaba en la zona de los cristalizadores, que es el estadio final donde se produce la sal. Salinera Española solicitó autorización a la Administración en 2004 para arreglar esta pared, pero no obtuvo permiso. Desde entonces el deterioro de esta mota ha aumentado considerablemente.
El director de Salinera Española en Ibiza, José María Fernández, explica que el pasado 29 de mayo presentó en el Ayuntamiento de Sant Josep la documentación para solicitar la licencia de obra, que debe ser informada favorablemente por las distintas administraciones que componen la comisión salinera. En la reunión del martes, según Fernández, cada uno de los organismos de la comisión se comprometió a hacer un seguimiento del expediente para «agilizar» la concesión de la autorización administrativa de modo que a finales de año, una vez concluido el proceso de producción de sal de la temporada, se puedan acometer las obras.
Fernández explica que los trabajos, que se realizarán con maquinaria y camiones, durarán dos semanas. «Es una obra voluminosa pero muy sencilla», indicó el director de Salinera. Esta mota, que tenía algo más de un metro de anchura, pasará a tener cuatro metros, lo que permitirá la circulación de vehículos. La Administración obliga a la empresa a incorporar al proyecto una serie de medidas correctoras al objeto de minimizar el impacto sobre la fauna: descoronar la mota (difuminar su silueta), cubrirla de fango y, entre otras cosas, instalar playitas en las intersecciones para las aves.
Uno de los problemas que ha bloqueado la reforma de los estanques de ses Salines era, precisamente, las diferencias que mantenían la empresa y la Administración sobre la forma en que deben arreglarse las motas. El Govern obligaba hasta ahora a que las actuaciones se llevasen a cabo manualmente, mientras que Salinera sostiene que a día de hoy es «inviable». Fernández celebra que tras la constitución de la comisión salinera se haya producido un acercamiento entre las dos partes.