IBIZA | R. S.
El fiscal solicitó, en una vista oral celebrada ayer en el Juzgado de lo Penal número 1 de Ibiza, dos años de prisión para A. F., un ciudadano británico, por dos delitos, uno de maltrato en el ámbito familiar y otro por quebrantar una orden de alejamiento que tiene impuesta respecto de su pareja.
El pasado 20 de junio un recepcionista de un hotel de Santa Eulària avisó a la Guardia Civil porque la pareja tenía la música muy alta. Cuando llegaron los agentes había cristales en el suelo y sangre en la pared y en la cara de la mujer.
Sin embargo, ella negó que su pareja le hubiese pegado, dijo que viven juntos con su consentimiento y que le quiere y que desea que quede en libertad. El acusado se explicó en los mismos términos y añadió que se piensan casar, momento en el que trasladarán su residencia a Ibiza, donde planean montar un negocio. La juez decidirá hoy si sigue en prisión.