IBIZA | JOSÉ MANUEL PIÑA
Si ha habido en los últimos meses un sector floreciente en el mercado de las Pitiusas ha sido el de la electrónica. La demanda de instalación de antenas colectivas en los edificios de la isla ha funcionado «a todo trapo», según afirmó ayer José Díaz, responsable de la tienda Serviman. Lo mismo afirma Manolo Ros, de Millar Electrodomésticos, también de la ciudad. Allí se venden las conexiones domésticas de TDT a un ritmo de «70 o 100 diarias», según su afirmación, que corrobora el propitario del establecimiento. Nueve personas se encargan de instalar las antenas colectivas para Serviman, mientras que en Millar son cuatro los encargados de colocar los TDT, entre ellos el propio Ros.
«La instalación doméstica es muy sencilla y con unos veinte minutos está lista para sintonizar todos los canales. Se trata sólo de instalar unos cuantos módulos. La de antenas es más complicada y puede durar toda una mañana», asegura Ros mientras despacha un nuevo aparato a una pareja. «Son 35 euros», informa.
«No es un proceso complicado si se tiene un poco de práctica y se dispone de la maquinaria necesaria. En cambio, el ochenta por ciento de las que se instalan a ojo crean problemas», informa Díaz. La práctica totalidad de Ibiza —un noventa por ciento, según el responsable de Serviman— quedará automáticamente conectada a primeras horas de esta tarde. Sólo el área de Sant Mateu y Santa Agnès permanecerán en la sombra digital.
Posibilidad de nuevos repetidores
«Cabe la posibilidad de que puedan sintonizar sus televisiones a través de un sistema vía satélite. «Se trata de demostrar de que el edificio está en una zona de sombra y esto puede suceder tanto si la casa está detrás de una montaña como si es un edificio de Vila que esté rodeado por otros cuatro inmuebles», explica Díaz. También existe la posibilidad de que se habiliten nuevos repetidores con la finalidad de cubrir la totalidad de la isla.
De cualquier forma, la venta de antenas se ha disparado «de una forma muy importante», especialmente durante los dos últimos meses, en que todas las cadenas generalistas han bombardeado a sus audiencias informándoles sobre el cambio de sistema de recepción. Los anuncios con los que ha sembrado las calles el Govern balear también han contribuido a mentalizar a los ciudadanos «A lo mejor nos quedaremos sin comer, pero no queremos quedarnos sin televisión», informa un cliente de Millar.
Las subvenciones que concede el Ejecutivo autonómico para facilitar este cambio también han contribuido a incrementar las ventas, en opinión de José Díaz.
A pesar de que algunas personas han protestado por haberse agotado en Ibiza los aparatos domésticos de TDT, según su versión, el responsable de esta empresa de telecomunicaciones lo desmiente. «No ha habido carencias porque ahora tenemos en Ibiza dos o tres almacenes muy bien abastecidos», asegura. Antes, para conseguir algún artículo de estas características había que salir fuera de la isla porque aquí había sólo cuatro antenas y dos mástiles», evoca. También rebate el presunto desabastecimiento Manolo Ros. «Nosotros todavía tenemos y estamos esperando nuevas remesas para los próximos días», asegura. «Lo que ocurre es que la gente espera siempre al último momento», lamenta. «Ya verás cómo mañana vendrá todavía gente para pedirnos que le arreglemos el televisor porque creerán que se les ha estropeado», comenta su jefe con humor.
«Sí que veíamos los anuncios de la desconexión analógica, pero no creímos que fuera a afectarnos a nosotros, pensábamos que sólo era para los televisores de plasma», explicaba un matrimonio de Santa Eulària a la salida del establecimiento. Manolo les ha explicado detenidamente cómo conectarse a la televisión digital, de la que no se ha informado aún si mejorará la calidad de los programas. «Es que llegas a tener tantos aparatos en casa que es imposible controlarlo todo. Pronto nos dirán que cambian el sistema de los frigoríficos o de la vitrocerámica, una lata», opina ella.
El aluvión de clientes solicitando el decodificador, que algunos llaman «el aparatito ese para ver la tele», es constante para satisfacción de los empresarios del sector. «Estamos a tope», asegura Manolo Ros. Sólo en tiempos de bonanza económica generalizada y, especialmente, ante algún acontecimiento deportivo importante se viven momentos comercialmente tan positivos en el sector del electrodoméstico como el actual. «En unos pocos días se habrá tranquilizado todo», consideran los expertos. Al menos hasta que se invente el TDT para las vitrocerámicas.