IBIZA | N. G. G.
El hombre de 48 años y nacionalidad ecuatoriana detenido por tirar una jarra de agua hirviendo a su esposa reconoció ayer lo ocurrido y aceptó la pena de tres años de cárcel y cuatro años de alejamiento pedida por el Ministerio Público que, dada la conformidad, se rebajará a dos años de prisión y 32 meses de prohibición de acercamiento.
No obstante, fuentes de la Fiscalía explicaron que la condena quedará previsiblemente suspendida, a petición de la defensa, porque el acusado, G. G. G. B., carece de antecedentes penales, de modo que no llegará a entrar en prisión.
G. G. G. B. fue puesto a disposición judicial en la mañana de ayer, apenas 24 horas después de haber sido detenido por la Policía Local de Santa Eulària tras haber agredido a su esposa en el domicilio familiar, situado en la calle Sèquia des Mallorquí de la localidad.
Fuentes del Ministerio Público explicaron que, de acuerdo con la declaración prestada en el juzgado de guardia por el acusado y la víctima, el hombre llegó a casa sobre las 10 horas y, al ver que su hijo todavía estaba durmiendo, comenzó a discutir con su esposa.
En el transcurso de la disputa, en la que los dos implicados estaban a unos pasos de distancia, la mujer, de 46 años y nacionalidad colombiana, cogió una taza de café y tiró su contenido. La víctima aseguró que el líquido estaba «templado» y cayó sobre una de las paredes, pero su marido indicó que el café estaba muy caliente y que algunas gotas le alcanzaron, provocándole unas pequeñas quemaduras.
Entonces, G. G. G. B. se giró, dio unos pasos, agarró la jarra de agua hirviendo de la cafetera y lanzó el líquido hacia la cara de la mujer, quien sufrió heridas en parte del rostro y en el pecho. Según las mismas fuentes de la Fiscalía, aunque la acción del hombre fue a modo de reacción a lo ocurrido antes, en todo momento era consciente de lo que hacía, dado que se giró para coger el recipiente con el agua.
Tras el suceso, la mujer se dirigió al centro de salud de Santa Eulària, donde la atendieron de las quemaduras y avisaron a la Policía Local, alertando además de que el presunto agresor se dirigía al centro médico. Una patrulla se presentó allí y detuvo al esposo poco después.
Por estos hechos, G. G. G. B. ha sido acusado de un delito de lesiones en el ámbito familiar y condenado a la pena citada anteriormente. Desde el Ministerio Fiscal indicaron que el arrestado carecía de antecedentes penales por malos tratos, aunque al parecer tanto él como la víctima reconocieron que tenían problemas de pareja y que en ocasiones se agredían mutuamente. No obstante, la mujer no había presentado denuncias ni mostrado intención de separarse.
La agresión
Según declararon la víctima y el agresor, durante una discusión ella le tiró una taza de café y algunas gotas le alcanzaron. Entonces, el hombre se giró, cogió una jarra de agua hirviendo y se la lanzó.