SANT JOSEP | ALBERTO FERRER
La Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera emitió un duro comunicado en el que pide a la Administración que actúe contra los incumplimientos de empresarios que «reiteradamente desprestigian Ibiza como destino turístico», en una alusión sin demasiadas ambigüedades al polémico Fernando Ferré y al último incidente registrado en uno de los hoteles del grupo GPS: el incendio del aparthotel Es Caló de Cala Gració.
El texto aprobado ayer en la asamblea anual de la Federación, celebrada en el Sirenis Hotel Club Aura de Port des Torrent, insta a las autoridades a «esmerarse» en las labores de inspección y vigilancia «en materia de seguridad e higiene», aludiendo también a la reciente inspección que confirmó que las bajas lecturas de consumo de agua de uno de sus hoteles se debían a que se había abierto un pozo ilegal de captación de agua marina en el sótano.
El presidente de la patronal, Juanjo Riera, mostró su alarma por «la tragedia que podría haber sucedido» en el incendio, ya que se descubrió que las puertas de emergencia estaban bloqueadas con llave, un hecho que algunos miembros de este colectivo definían ayer de «claramente delictivo». De hecho, la Policía de Sant Antoni puso lo sucedido en conocimiento de la Fiscalía para que estudie su posible tipificación penal.
«Nos preocupa que puedan suceder hechos que no tengan vuelta atrás», expresa la Federación en el comunicado. La patronal estima que la acumulación de irregularidades de algunos empresarios del sector, en una alusión directa a Ferré, les hacen acreedores «de una vigilancia especial, para que su mal hacer no perjudique al conjunto» y a la principal actividad económica de la isla, a la que desprestigian «provocando continuas noticias negativas».
Fuentes de la Federación confirmaron que, hasta las informaciones publicadas por este rotativo, estaban convencidos de que la Administración competente en cuestiones de seguridad antiincendios «es el Consell», aunque también corroboraron la «práctica ausencia de inspecciones» sobre estos aspectos. Las competencias en materia de actividades clasificadas están transferidas a los municipios, que también les conceden la licencia de apertura a los hoteles, por lo que «también ellos tendrían que verificar que se siga cumpliendo la normativa», opinaron desde el sector.
«Es el empresario el que se autoexige el cumplimiento de la normativa», explicaba el gerente de la Federación, Manolo Sendino, «y el 90 por ciento cumplen». También están los turoperadores, que inspeccionan regularmente las instalaciones y pueden dejar de contratar con el hotel que consideran inseguro.
En la asamblea, los hoteleros expresaron su preocupación por el descenso en las reservas, que se debe a una caída en el nivel de ocupación que el presidente de los hoteleros dice que supondrá un descenso «muy fuerte» de sus beneficios al final de la temporada. Pero también a que cada vez se retrasa más la contratación de las vacaciones.
Todo ello hace prever una temporada con «peor ocupación» que el 2008 y «a un precio más bajo», según Riera, que explica que esta temporada se ha prorrogado el periodo de reserva anticipada bonificada «hasta el 15 de mayo», un mes y medio más de lo habitual. También admite que, mientras otros destinos hacen descuentos de hasta el 30%, en Ibiza sólo algunos llegan al 15% de bonificación.
Mientras, la patronal mantiene unos costes fijos altos, como la plantilla, que representa el 65 por ciento del total, y que en muchos casos tiene una garantía de ocupación de seis meses, «aunque el hotel no esté abierto medio año». Riera añade que a los empresarios les cuesta «mucho esfuerzo» mantener estos empleos.
Los hoteleros mostraron su preocupación por la intervención de la Demarcación de Costas en el deslinde de Formentera y el paseo de ses Figueretes, que prevé eliminar las piscinas «que dan servicio a varios hoteles pequeños» de la zona, no sólo a sus titulares. Otra cuestión que amenaza al sector es la alta presión fiscal municipal que soportan.