IBIZA | PEP RIBAS
Ochenta instantáneas de las islas de Ibiza y Formentera tomadas entre 1968 y 1975 componen la muestra fotográfica que el arquitecto Raimon Torres presenta desde anoche en la sede ibicenca del Colegio Oficial de Arquitectos de Balears, en el número 3 de la calle de Pere Tur de Dalt Vila. La exposición la presentó el propio autor, junto a su colega Salvador Roig, y se podrá visitar hasta el 31 de julio.
Raimon Torres muestra en estas imágenes el encanto que las islas Pitiusas conservaban antes de ser sometidas a los profundos cambios que han registrado en los últimos cuarenta años. Según él mismo comenta, ha pretendido hacer un homenaje a la casa payesa, a la austeridad, a la filosofía del campesino autóctono, a la ausencia de decoración, a la sencillez que caractertizaba la arquitectura tradicional.
«Creo que este trabajo encierra una crítica mía hacia esta gente de otras culturas –comenta Torres– que ha comprado una casa payesa y, por no conocerla, la ha destrozado. Yo en esto soy un purista». Claro que esa crítica no es general, ya que como él, otros arquitectos han glosado las virtudes de esa arquitectura payesa y han logrado intervenir en ella respetando su espíritu original. Él mismo lo intentó en algunas intervenciones, así como Erwin Broner, que conocía mucho la arquitectura tradicional y ya en los años sesenta realizó alguna restauración en este sentido. «Es una cuestión de sensibilidad», afirma el especialista.
Grandes lecciones del campo
Raimon Torres asegura que en esa época que refleja en la exposición tomó del campo pitiuso muchos conocimientos que resultan útiles en la actualidad, cuando la humanidad padece las consecuencias del cambio climático, cuando se hace evidente la necesidad de ser austeros, de ahorrar agua y energía o de respetar el medio ambiente.
Confiesa que ya a principios de los años sesenta se sentía «totalmente enamorado de Ibiza» y, realizando largos paseos con su esposa, tomó muchas fotografías. Las que ahora presenta, datadas entre 1968 y 1975, son una selección que muestra una Ibiza muy cambiada con respecto a la actual, aunque pervivan los rasgos esenciales. Para él, son imágenes que hablan: «Hablan del campo, de cómo el payés dibuja su estructura dependiendo de sus necesidades, de cómo se recoge el agua en las casas payesas. Y habla de interiores y de detalles, como puede ser una teja, o un horno, o una barandilla...».