IBIZA | ALBERTO FERRER
La conselleria de Educación anuncia que el próximo curso se tendrá que recurrir a las aulas prefabricadas para alojar a dos unidades de niños de tres años para las que no hay sitio en ningún otro centro escolar del municipio de Vila. La ubicación elegida es la del aparcamiento disuasorio de los Multicines, en el barrio de Can Misses. La delegada de Educación en las Pitiusas, Margalida Marí, no descartó que el número de aulas pudiera ser superior: «Si no hay muchas incorporaciones fuera de plazo, no tenemos previsto incrementarlas», comentó.
Margalida Marí explicó que junto con las aulas modulares para los alumnos, en Can Misses se dispondrá de «los servicios necesarios para un centro», como oficinas y sala de profesores, sala de acceso, comedor (que podrían requerir varios módulos) y un aula de psicomotricidad, entre otros. Otras cuestiones, como la necesidad de contar con servicio de custodia para los niños, se decidirán «por el propio centro», a través de la Asociación de Padres y Madres que se constituya.
«Ha de ser una escuela con todo lo que ello representa», destacó la delegada, que se mostró convencida de que en los dos meses se podrán habilitar los módulos necesarios y conectarlos a la red de suministros y saneamiento. «Dispondrá de todas las condiciones necesarias, igual que se hizo el curso pasado con el colegio modular de Sant Antoni», reiteró Marí. La delegada no concretó cuántos cursos tendrán que acudir a clase en esta ubicación los 50 niños que se escolarizarán en estas aulas este mes de septiembre: «Se reubicarán en el primer colegio que se construya en Vila, es Pratet o sa Joveria, en los primeros terrenos que nos entregue el Ayuntamiento después del trámite del Plan General», declaró.
«Por razones prácticas», se aprovechará la denominación de CP es Pratet, creada para el centro modular que se proyectaba ubicar en ses Feixes el curso pasado y que finalmente no fue necesario, explicó Marí, «aunque también es una cuestión que podrá modificar el Consejo Escolar del centro». Por el momento, el nombre permite asignarle también un código de centro con el que poder «funcionar».
Todo el recinto estará vallado y dispondrá de 3.000 metros cuadrados, según explicó el concejal de Urbanismo de Vila, Vicent Torres. El concejal explica que se está buscando la fórmula jurídica definitiva para la cesión de este espacio, que se da por «prácticamente definitiva».
El concejal aseguró que la construcción de más escuelas «no depende de la revisión del Plan General en ninguno de los casos», respondiendo también a las críticas vertidas por la oposición municipal, que ayer reclamó voluntad política al Ayuntamiento para desbloquear la construcción de colegios.
Torres explicó que el traslado de Sa Bodega, que se desdoblará en la nueva ubicación de la calle Murcia, «está pendiente de un estudio de detalle que se tramitará dentro de este mes». Posteriormente a su aprobación se firmará la cesión del terreno a Educación, para que pueda licitar las obras.
En cuanto a la reforma del colegio Poeta Villangómez, el estudio de detalle ya está aprobado provisionalmente «y falta elevarlo a definitivo en pleno».
Torres añadió que «hace años que se podría haber hecho la segunda línea del colegio de Can Cantó, porque tiene los metros necesarios». Antes de construir una nueva escuela, el concejal es partidario de «agotar las posibilidades de lo que ya hay». En este sentido, recordó que ninguno de los sucesivos delegados de Educación ha querido enfrentarse a la dirección del colegio de Can Cantó, ni en la etapa del PP ni en los dos años que se llevan de esta legislatura: «Es como pedir otro bocadillo cuando todavía no te has acabado el que te estás comiendo», ejemplificó. El concejal apuntó que ahora sí está previsto desdoblar el centro y que, junto a él, se ubicará también una escoleta.
Dos centros desdoblados
El Ayuntamiento asegura que Educación podría haber desdoblado el CP Can Cantó hace años
y en pocas semanas se habrá completado el trámite para crear una segunda línea en Sa Bodega.