Fuentes del Ministerio Fiscal indicaron ayer que, durante su declaración, Alvar P. se mostró «muy arrepentido» de lo ocurrido. Tras varios días escondido, sin dinero para poder marcharse de la isla y después de haber hablado por teléfono con su madre, el joven estonio decidió entregarse a la Policía. Aunque no había nadie en los puerta de los juzgados esperándole, más allá de los medios de comunicación, su novia había estado en la isla hace unos días después de que la localizaran para identificar al joven, cuando la Guardia Civil creía que él era el fallecido. Según varias fuentes consultadas por este diario, la mujer llegó a decir que el muerto no era el joven estonio. Sin embargo, la errónea identificación no se descubrió hasta que el propio Alvar P. se presentó voluntariamente en la comisaría del Cuerpo Nacional de Policía. | N.G.G.