IBIZA | N. G. G.
La juez sustituta del Juzgado de Instrucción número 3, Margarita Robayna, ha ordenado el ingreso en prisión provisional sin fianza del matrimonio responsable del ´Clan del barrendero´ arrestado el martes por tráfico de cocaína en el barrio de sa Penya, según informaron ayer fuentes de la Fiscalía.
El matrimonio, compuesto por J. M. M., de 69 años y natural de Granada, e I. C. M., de 66 años y natural de Jaén, pasó a disposición judicial el miércoles por la tarde. En su declaración ante la juez de guardia, J. M. M. reconoció que vendía papelinas de cocaína «para dar de comer a sus nietos», apuntaron fuentes del Ministerio Público. Por su parte, I. C. M. negó traficar con drogas y explicó que las sustancias encontradas en su monedero se las había dado su marido al ver que llegaban a su casa los agentes del Cuerpo Nacional de Policía.
Tras escuchar sus comparecencias, la representante de la Fiscalía solicitó el ingreso en prisión de ambos sin posibilidad de fianza, medida que fue adoptada finalmente por la juez.
La investigación que permitió la detención del matrimonio se había iniciado en marzo, al detectar que en el domicilio donde residían, en la calle Alta de sa Penya, había un «notable tránsito de toxicómanos». Esto hizo pensar a los agentes que el clan pudiera haber copado la demanda de tráfico de drogas de la zona, después de las distintas operaciones policiales que permitieron desmantelar tres de los clanes históricos del barrio, el de los Cojos, el de la Rula y el del Perriqui.
Con orden judicial, los agentes accedieron el martes por la tarde al domicilio del matrimonio, donde se encontraban el hombre y la mujer. Según fuentes policiales, en el monedero de I. C. M. hallaron dosis de droga y dinero. En total, los agentes se incautaron de 92 dosis de cocaína, 880 gramos de una sustancia en polvo que dio positivo en opiáceos y un total de 7.000 euros repartidos en numerosos billetes de pequeño importe.
Asimismo, hallaron una catana y un puñal de grandes dimensiones y se llevaron de la vivienda numerosas prendas de ropa que todavía estaban etiquetadas y que podrían proceder de pequeños hurtos y que habían sido entregadas al matrimonio por parte de los toxicómanos a cambio de la droga.