IBIZA | A. F. F.
El presidente ibicenco, Xico Tarrés, daba la bienvenida a los 50 directores generales en materia de transportes que, llegados de todo el Estado, departen en Santa Eulària sobre cuestiones de su competencia cuando se le ocurrió recordarles que se encontraban «en la mejor isla del mundo», con permiso de mallorquines y menorquines (y de Formentera dijo que «también» son los mejores). Al instante, su micrófono se acoplaba a la megafonía en un pitido largo que el técnico de sonido tardó unos larguísimos segundos en apaciguar: «Este hombre es ibicenco, así que esto ha sido un accidente, no un boicot», dijo Tarrés, mientras el operario se camuflaba de parquet. El mallorquín Gabriel Vicenç le dijo algo por lo bajini, a lo que él respondió que «cuando un mallorquín me dice cosas de éstas, no sé por donde cogerlo».