IBIZA | E. R.
La Agencia Estatal de Seguridad Aérea, dependiente del Ministerio de Fomento, obliga a la empresa Fiesta Hotels & Resorts S.L., del Grupo de Empresas Matutes, a prescindir de la mitad de los hoyos previstos en el campo de golf que proyecta construir en Platja d´en Bossa, en las proximidades de la cabecera del aeropuerto. En concreto, el informe, firmado por el director de Seguridad de Aeropuertos y Navegación Aérea, autoriza la ejecución del campo de golf, siempre y cuando se tengan en cuenta una serie de condiciones, entre las que destaca por encima de todo «la no ejecución de los hoyos 2,3,5,6,11,12,13 y 14».
La Dirección de Planificación de Infraestructuras señala que la altitud máxima permitida de las instalaciones (casa club y una nave de mantenimiento) y la maquinaria que se emplee para su construcción no puede sobrepasar los 19 metros de altura, por lo cual concluye que dichos equipamientos son «admisibles». No sucede lo mismo con los nueve hoyos anteriormente mencionados. El informe justifica que la dirección de Planificación de Infraestructuras ha recibido un estudio, avalado por la Real Federación Española de Golf, en el que se apunta que «la altura máxima alcanzada por una bola durante el juego es del orden de 20 metros». «Dadas las cotas proyectadas del campo y la disposición de las calles, el desarrollo del juego en los hoyos 2,3,4,5,6,11,12,13 y 14 disminuiría la seguridad de las operaciones de las aeronaves al no respetarse las alturas marcadas por las servidumbres aeronáuticas», explica.
La Agencia Estatal de Seguridad Aérea determina que la altura máxima del edificio destinado a club social sea de nueve metros y la de la nave de mantenimiento de cinco. Las vallas no pueden exceder de una altura de 1,6 metros. Además, las fachadas de estas construcciones deberán presentar un aspecto rugoso para impedir el reflejo de las señales luminosos. En este sentido, este organismo estatal recomienda que se eviten las aristas vivas.
Al estar afectadas por la huella sonora del tráfico aéreo, las instalaciones deberán estar insonorizadas de tal modo que «no se perjudique en ningún modo a las personas que trabajen o usen las instalaciones del campo». La Comisión balear de Medio Ambiente debe resolver a finales de mes si finalmente da vía libre o no a que el Consell autorice la construcción de este complejo. El Consell ya emitió un informe en el que lo desaconsejaba por su impacto sobre el tráfico aéreo y el Parque Natural.