EIVISSA | L. F. A.
Las reivindicaciones del sector de agroturismos y turismo rural se centran en que cumplan las promesas de las administraciones «sobre todo en lo que se refiere al estado de los municipios y las playas», asegura José Torres, presidente de la Asociación de Turismo Rural. «Todo debería estar ya en perfecto estado de revista y vemos que no es así». «Ahora mismo –añade– pasar por el centro de la ciudad en coche es un caos por las obras y creemos que eso no contribuye a mejorar la estacionalidad turística», critica el empresario.
Por su parte, el presidente de la agrupación de los agroturismos y hoteles rurales de Sant Joan, Antoni Marí, dice que «con las playas sucias en temporada baja y la mayor parte de los locales de oferta complementaria cerrados es imposible atraer turismo fuera de los meses centrales de temporada».
Pero esta no es la única queja. La falta de frecuencias aéreas y marítimas a buen precio y mejores horarios «es uno de los problemas más graves», estiman Torres y Marí. «El principal problema que nos plantea el turista nacional es que no encuentra trayectos a un precio razonable. Si una pareja debe pagar 250 euros por persona para venir prefiere invertir el dinero en alquilar un apartamento en la costa», relata Torres. «No es lógico que se pueda ir a Londres o Düsseldorf por 30 euros y que para venir a Eivissa paguen 250 ó 300 euros». Marí explica que una pareja «antes que gastarse más de 500 euros por dos billetes prefiere coger el coche y hacer 300 kilómetros hasta cualquier casa rural en la costa».
Los hoteleros también piden más promoción en otros mercados, especialmente los que no han padecido tanto la crisis como Holanda, Austria o Suiza. Marí asegura que aumenta la demanda de plazas rurales desde Holanda y que el resto de mercados caen tanto por la crisis como por la falta de vuelos a un precio económico.