EIVISSA | R. SÁNCHEZ
«Si no puedes encontrarlo en ti mismo, ¿dónde irás a buscarlo?». Con esta frase de Alan Watts comienza el documental de Racionero, en el que conviven viajeros con escritores, empresarios del país o expertos orientalistas. Entre los testimonios recogidos en este viaje hay algunos pertenecientes a quienes se quedaron en el sueño idealista de la India para siempre y otros que corresponden a jóvenes que regresaron a sus países y a la forma de vida occidental, pero que han seguido visitando la India periódicamente.
Uno de estos testimonios, el propietario de una agencia de viajes, relata que quedan pocos hippies viejos, de los que llegaron a finales de los 60, en la India. Se pueden ver algunos durante el invierno en Goa y suelen vivir del pequeño comercio. Junto a ellos, muchos neo hippies, de generaciones posteriores, «que juegan a serlo y adoptan una postura». Si se atiende a lo relatado en esta película, de una hora de duración, la India está llena de ashrams y gurús, muchos de ellos falsos, de los que hay que huir según Luis Racionero. Para algunos la espiritualidad se ha convertido allí en un negocio, algo que venden a quienes buscan con desesperación en un guía lo que no son capaces de encontrar en su interior. Frente a este tipo de chamanes, algunos de los participantes en la cinta presentan a los babas, a los que se distingue por su indumentaria naranja y que «no saben dónde van, ni lo que comerán, han dejado todo lo material».
Panikkar asegura que «el hombre, sin espiritualidad, se ahoga» y ahora se habla de espiritualidad porque las religiones han perdido esa vertiente. El documental aborda también cuestiones como la literatura, la música y las drogas vinculadas a aquel movimiento. El ensayista Antonio Escohotado o el propio Luis Racionero se muestran partidarios de legalizar las sustancias que no son perjudiciales (cannabis, marihuana y ácido en circunstancias controladas) para utilizarlas como «liberador provisional» que «puede desligar de ataduras racionalistas, pero no es el camino». Para algunos, las drogas como el LSD fueron la manera de alcanzar estadios muy elevados; otros, sin embargo, creen que estas sustancias contribuyeron a la desaparición de los hippies.