EIVISSA | JOAN LLUÍS FERRER
—Se cumple ahora la mitad de la legislatura. ¿Se puede decir que se ha hecho ya la mitad del trabajo?
—De lo que llevábamos en programa electoral, no lo he comprobado, pero creo que hemos hecho más de la mitad. Estoy contento de lo que hemos hecho hasta ahora. Siendo consciente de la opinión que hay en la calle, hemos de saber lo que se ha conseguido. Hemos hecho la mitad del trabajo, pero hemos de hacer mucho más.
—Habla usted de «la opinión que hay en la calle». ¿Cuál cree que es esa opinión?
—Pues la opinión que generan determinados colectivos que siempre van diciendo que el Consell no hace nada. Y es una opinión falsa. Las cosas se han de hacer bien, sin prisa, con tranquilidad, sin querer correr. Lo primero que tienes que hacer es conseguir financiación. Sabemos que Eivissa está mal financiada. Me he encontrado incómodo por el dinero que nos llegaba desde el Govern, pues a Eivissa se la ha discriminado en muchas cosas y las inversiones del Estado tampoco eran potentes. A todo esto le estamos dando la vuelta o se la hemos dado ya. O, por ejemplo, el tema del Convenio de Carreteras, que se retrasó por la chorrada esa de que se tenía que separar el convenio de Eivissa del de Formentera. Era una chorrada, pero queríamos que los proyectos se pudieran hacer aquí, que se licitaran aquí, y no que viniera un ingeniero de Madrid y te dijera: hay que hacer un túnel aquí, un puente allí, etcétera. Hasta tal punto era correcta esta petición que Mallorca y Menorca han acabado pidiendo lo mismo. ¿Que ha supuesto un año de retraso? Vale, pero de aquí a diez años, si estamos contentos con el resultado, nadie se acordará de esto.
—Una de las críticas que hace la oposición es que en estos dos años todavía no se han visto obras ni infraestructuras nuevas en Eivissa.
—No me preocupa, porque hemos conseguido la financiación ideal y más importante de la historia de Eivissa para la realización de obras y proyectos. La primera será la Comandancia en julio o agosto, luego el hospital, las carreteras, el puerto, las escoletes... por más de 500 millones de euros. La única vez que he oído esta cifra en Eivissa fue en la legislatura anterior para hacer las carreteras, pero esta vez todo el dinero vendrá de fuera, no nos costará nada. Es cierto que hay una crisis mundial, pero dentro de ella nosotros hemos aguantado decentemente. Y el año que viene, aunque las cosas sigan viniendo mal dadas, con todas las obras previstas se crearán centenares de puestos de trabajo. Sobre todo, la idea es decirle a las empresas que las obras se hagan con gente de aquí, no de fuera, porque tenemos una bolsa importante de parados.
—En los dos años que quedan de mandato ¿dará tiempo a inaugurar alguna de estas obras?
—Me da igual. He llegado a un punto en que me da igual. Que se empiecen lo antes posible y que se hagan bien. No podemos meter una excavadora en terrenos de un propietario sin que estén todos los papeles. Quiero que el hospital esté bien hecho y que dentro de 25 años aguante bien, no quiero que se haga con prisas y corriendo. Sabemos que se empezará antes de que termine el año, si no hay inconvenientes, y luego son dos años o dos y medio de obras. No me quiero obsesionar con esto.
—En relación a la carretera de Sant Miquel, ha habido quejas de los vecinos sobre el carril-bici. ¿Se mantendrá el proyecto tal y como está redactado?
—Sí. Se mantendrá como estaba previsto. Evidentemente, se estudiarán las alegaciones que se han presentado y si hay algún caso concreto donde haya un perjuicio o un daño que se pueda evitar, se evitará para perjudicar lo menos posible.
—Las obras de la antigua Comandancia Militar continúan paradas. ¿De qué está pendiente el Consell para iniciarlas?
—Estamos pendientes de licencias. Es de las primeras obras que empezaremos. Lo que nos dicen los técnicos es que estará todo listo en julio y entonces podrían comenzarse las obras.
—Una vez que los terrenos de sa Coma han pasado ya a manos del Consell ¿cuándo está previsto que se materialice la instalación de servicios en esa finca?
—Durante los próximos veinticinco o cien años. Es decir, para nosotros la prioridad era poder conseguir sa Coma. Y que se pagara desde fuera. No es fácil, porque hay municipios que están intentando hacer lo mismo con instalaciones militares y les está costando mucho. En Palma mismo, con el cuartel ese que hay en la carretera de Valldemosa. Es inmenso y está abandonado, pero lo tienen difícil. Hemos adquirido 700.000 metros cuadrados entre sa Coma y el polvorín, que ya es patrimonio de todos los ibicencos. No nos ha costado un duro. Hombre, si lo repartimos entre todos los españoles, a lo mejor a los ibicencos no les habrá costado ni cincuenta céntimos a cada uno. Ahora estamos haciendo un plan de usos. No quiere decir que todo se haga inmediatamente. Si diseñamos instalaciones deportivas o de otro tipo, pues oye, esto se hará cuando haya euros, cuando consigamos el dinero, como todo. Los tendremos que luchar ante los mallorquines, los madrileños, los europeos o con quien sea, pero los tendremos que tener. Es muy fácil que ninguna de estas instalaciones empiece dentro de esta legislatura. ¿Qué es lo que empezará? Lo que nos corre prisa: el centro de menores de Santa Eulària, que está prácticamente acabado; el centro de menores de Can Pep Xico, el Parque Insular de Bomberos, el 112... Hablando del 112, hace un mes me indigné. Resulta que me fui a ver un partido de fútbol, un domingo, como es habitual, a Sant Rafel. Yo estaba en el bar y delante de mí, ¡pum! cae una mujer desmayada. Al caer no sabes si está desmayada, si está muerta o qué. Cogí el teléfono y llamé al 112. Les dije: estoy en el campo de fútbol de Sant Rafel, en Eivissa, y acaba de pasar esto; por favor, envíen a alguien. Me pregunta la telefonista: ¿Su número de teléfono es el que aparece en pantalla? Le digo que sí. Me pregunta: ¿La señora respira? Le respondo que no lo sabía, que la gente estaba asustada... Y me dice: Dígame que barrio de Palma es Sant Rafel. Le dije: Mira, vete a cagar. Claro, esto son cosas que demuestran que es importante tener el 112 aquí. O la depuradora. Ya dije que no quería que estuviera en una zona protegida. Ahora negociamos con el Ministerio y el Govern para ver qué forma ha de tener... todo esto irá rápido.
—¿Qué le falta al Plan de Movilidad para ponerse en marcha?
—Se está trabajando en él. Hay buenos técnicos haciéndolo. Una de las primeras cosas que queríamos era la inversión para transporte público. Nosotros recibíamos 350.000 euros del Govern para estas competencias, que sólo te dan para cuatro tonterías. Este año nos llegan tres millones de euros, aunque nosotros seguiremos luchando para llegar a los cinco millones que pedíamos. Creo que el año que viene se empezarán a ver cosas.
—Parece que la falta de recursos económicos está condicionando muchos proyectos. El Consell está pidiendo más créditos, pero así y todo se han paralizado cosas como los siete centros de día previstos en la isla. ¿Cuál es la situación económica del Consell?
—Nosotros nos encontramos con residencias que costarán 12 millones y estaban presupuestadas en seis. Has de buscar los otros seis millones. Nos hemos encontrado centros que estaban en mal estado, que se agrietaban... Tenemos que saber cuánto cuesta todo esto. Pero hemos de ser conscientes de una cosa: nosotros podríamos triplicar o cuadruplicar la deuda del Consell y aún estaríamos en una buena situación. Estamos en una buena situación, nos lo dicen todos los técnicos. Incluso la oposición en los plenos lo admite. Lo que pasa es que venimos de un auténtico desastre de gestión de la legislatura anterior, en la que el jefe de la oposición [Jaume Matas] se ha ido a Estados Unidos y allí está sin que nadie le vea el pelo. El hecho de que en Mallorca se hayan hecho instalaciones como el Palma Arena, que estaba presupuestado en 40 millones y que ya lleva gastados 110 y aún no está acabado, o como el metro submarino de Palma, que no se sabe el dinero que se ha enterrado, o las carreteras de aquí, que costaban ciento y pico millones y al final acabaremos pagando 500... todo esto es una barbaridad de gestión. Ya me lo dice el conseller de Economía del Govern, Carles Manera: «Si esto fuera una empresa privada, ya estaríamos en bancarrota hace tiempo».
—Pero todo esto son cuestiones del Govern balear, le preguntaba por el Consell...
—No, pero es que nosotros nos vemos afectados en lo que recibimos. Nosotros no cobramos impuestos, nosotros lo recibimos del Govern. Cuando vas y les pides seis millones para una cosa te dicen que sólo te pueden dar dos. Tú sabes que a la Comunitat Autònoma llegarán seis millones, pero te dicen que, de esa cantidad, la mayor parte ha de ir a cubrir deuda. Esto es muy grave.
—Ya que habla de esos gastos del Govern, ¿cómo se entiende que el último tramo de la autovía del aeropuerto se ha estrechado y, en cambio, cuesta más de lo que estaba previsto?
—Caray, este dato no lo tengo presente...
—Lo denunció el otro día la ex consellera de Obras, Mabel Cabrer, en una rueda de prensa que hizo en Eivissa.
—No le sé contestar. Se hizo más estrecho porque era el modelo que creíamos que debíamos tener, para no cargarnos naves y tal... pero esto de que haya costado más de lo previsto, vaya, no me lo creo.
—¿El Consell tiene previsto reclamar al Govern el traspaso de nuevas competencias?
—Están previstas las que están previstas. Llevarán un tiempo todavía. Hay un principio de acuerdo para caza. La batalla importante la tendremos en su financiación. Y luego están las competencias en Promoción Turística. Dijimos que vendrían a final de legislatura, y esperemos que sea así.
—¿Por qué hay que esperar a final de legislatura para conseguirlas?
—Bueno, porque fue el acuerdo que se alcanzó. Es que no es tan sencillo. Hemos de tener las competencias y esto lo tengo clarísimo, porque cada isla es diferente. Pero luego hay cosas comunes. No puede ser que Eivissa, que Menorca o que Formentera nos vayamos a buscar cada uno la vida. Se trata de que, dentro de una cosa común, que es Balears, quepamos todos, porque ahorraremos dinero. Pero a principios de legislatura se quedó en que se traspasarían al final de los cuatro años. Tendremos que respetar ese acuerdo.
—Aparte de las competencias que figuran en el Estatut como propias del Consell de Eivissa, y que están ya traspasadas casi en su totalidad, hay otro grupo de ellas que son de la Comunitat Autònoma pero que pueden ser transferidas también a los consells (Obras Públicas, Medio Ambiente...). ¿Tiene previsto reclamar alguna de ellas?
—El trabajo que tenemos por delante es que las competencias que tenemos estén bien dotadas. Es el mayor problema que tenemos. Hay cosas que nosotros estamos pagando desde Eivissa y que no es justo. No sólo Transporte, también en materia social, y está limitando los recursos del Consell. No tienes dinero; en cambio, ves que en otros lugares sí tienen ese dinero. Las competencias han de traspasarse de tal modo que reciba lo mismo un ciudadano de Mallorca que uno de Menorca, uno de Eivissa o uno de Formentera. Eso significa que las cosas se han hecho mal hasta ahora. Por tanto, reclamar competencias, cuantas más mejor, pero bien dotadas, y antes de hablar de eso, hablemos de lo que tenemos ahora, intentemos refinanciar lo que se pueda refinanciar.
—¿Ya ha conseguido que el Govern pague el mantenimiento de la residencia de Cas Serres?
—Es uno de esos ejemplos de lo que decía antes, tal vez sea el más sangrante, porque nos supone un coste de casi ocho millones de euros anuales. Y si tuviéramos ese dinero y se pagara como se paga en otras islas, este dinero se invertiría en otras cosas.
—¿Pero ha recibido ya algún compromiso del Govern al respecto?
—El último logro que hemos hecho es que nos convenien más camas, que pasan a pagarse directamente por el Ibsalud, y ya es un gasto que reduces, por valor de varios cientos de miles de euros. Pero no pararemos hasta que se pague exactamente igual que en otros lugares.