POR MARTA TORRES
—¿Qué hace Cristina Piaget aquí?
—Participando en un panel de actores que nos pone en contacto con directores de casting. Normalmente no tienen tiempo y aquí se nos permite mostrar nuestro trabajo, hablan con nosotros… Muchas veces envías el showreel [el equivalente en los actores al book de las modelos] y tienes la duda de si así como llega va a la papelera. Aquí lo ven delante de tus narices.
—¿Cuándo pensó en ser actriz?
—Mi primer trabajo fue a los doce años, en un corto. Siempre he querido ser actriz, pero hice una portada para Elle a los quince y mi destino se vio marcado. A esa edad una posibilidad así era un sueño y la seguí. Siempre he compaginado las dos cosas. Mi primera película fue ´Los gusanos no llevan bufanda´, con Anthony Perkins, y no he dejado nunca lo de actriz, lo que pasa, por desgracia (lo de desgracia es un decir), me convertí en una top y eso supone más esfuerzo a la hora de ganarte credibilidad como actriz. Ahora acabo de participar en un laboratorio con Gracia Querejeta y siempre intento estar estudiando. Es una profesión en la que siempre tienes que estar estudiando, aprendiendo, entrenando y viendo mucho cine. La mayor parte de mi trabajo lo he hecho fuera de España, en inglés.
—Entonces lo tendrá bien, porque nos dicen los directores que el problema de los actores españoles e italianos son los idiomas…
—Sí, pero como me resultaba difícil conseguir trabajo en España porque me veían como modelo, en vez de agobiarme me fui fuera. Estuve en La Habana haciendo teatro cuatro meses, de ahí a Nueva York a rodar en inglés, cortos, y empecé a hacer tesis de alumnos de universidades de arte cuando nos eligieron para el Tribeca y eso me abrió las puertas y me fui a Londres. Después volví a España y me empezaron a dar oportunidades en coproducciones de habla inglesa. Es muy difícil ser bilingüe. Hablar inglés, lo habla mucha gente, pero te piden el received pronunciation, que les cuesta hasta a los ingleses.
—¿Qué es lo último que ha hecho?
—Un cortometraje, ´Alta Infidelidad´, con el que estamos ganando muchos premios. A mí me parece que hay que seguir haciendo cortos, y más en época de crisis, si no tienes trabajo todos los días.
—¿Con quién le gustaría trabajar?
—Me encantaría trabajar con Pedro Almódovar, pero lo veo como un sueño imposible. Estuve a punto de dejar de ser actriz por culpa de sus películas. Estaba en Los Angeles y me pilló la huelga de actores, la de directores y la de guionistas. Era como ´hágase el harakiri´. En la casa en la que vivía había una colección de películas de Almodóvar. Ya las había visto, pero las volví a ver. Y un día en que ya no sabía qué hacer, estando un poco borrachilla, por la noche y al acabar de ver ´Mujeres al borde de un ataque de nervios´, me dio por pensar que iba a dejar de ser actriz. En ese momento, me parecía que si no iba a trabajar con Almodóvar no valía la pena seguir intentándolo.
—Pero veo que una vez pasada la borrachera cambió de idea…
—¡Sí, claro! Al día siguiente volvía a tener claro que quería ser actriz.
—¿Tan imposible lo ve?
—Es que no soy su tipo.
—¿Sigue interesada en la moda?
—Estoy en estado de shock porque acabo de cumplir 40 años y he hecho una portada para Elle. Hay un revival de las modelos de los 90. Sé que es temporal. Yo había abandonado la moda para ser actriz pero me parece tan surrealista que estoy flipando. Lo acepto con mucha ilusión. Si ahora viene esto quiero aprovecharlo y hacerlo lo mejor posible. Lo disfruto más que antes, porque ya no soy una cría. Empecé con 15 años entrando por la puerta grande y es difícil no seguir esa inercia. Ahora me lo tomo como un juego. Es muy divertido. Además, muchas actrices de hoy están haciendo campañas de moda, publicidad.
—¡Denúncienlas por intrusismo!
—[Ríe] ¡Claro! Antes nos denunciaban ellas a nosotras por hacer de actrices. No está reñida una cosa con otra. Hay muchas actrices que han trabajado como modelos. Charlize Theron, Monica Bellucci, Sharon Stone, hasta Lauren Bacall y Pilar Bardem. El otro día, en un reportaje, vi que Isabella Rossellini se definía a sí misma como ´modelo y actriz´, primero modelo. Es la única mujer que he visto que se reivindica como modelo. Yo soy actriz y modelo.
—¿Ha cambiado mucho el mundo de la moda desde que empezó?
—Muchísimo. Antes, las modelos con las que trabajaba, Linda Evangelista, Cindy Crawford o Elle McPherson, tenían mucho más carisma. Ahora la modelo está más al servicio de la moda que antes. Entonces era al revés. La modelo, con su personalidad, revalorizaba un traje. Ahora se están homogeneizando, son más anodinas, todas iguales. No sé si eso está bien o mal. Lo que importa es que la industria funciona. Antes la modelo tenía más personalidad. Hasta se permitía montar pollos. Era más divertido. Recuerdo desfiles en los que la gente aplaudía. Ahora no.