EIVISSA | E. RODRÍGUEZ
Andrés Tuells, abogado de Roque López, pagó 27.000 euros para que la esposa del entonces juez del caso Eivissa Centre, José Espinosa, pasara a ser su deudora. El pago lo hizo a través de un talón bancario el 24 de febrero, una semana antes de que López y Tuells anunciaran la presentación de una querella contra el juez Espinosa y Ascensión?Joaniquet, la letrada de la mayoría de los cargos socialistas imputados en el caso Eivissa Centre, por un supuesto delito de prevaricación y cohecho. López y Tuells sostienen que Joaniquet pudo pagar de su bolsillo parte de la deuda de la esposa del juez.
Con esta operación, el abogado pretendía, presuntamente, hacerse con unos documentos que consideraba comprometedores y, al propio tiempo, podía originar al juez un conflicto de intereses que le obligase a abandonar la instrucción del caso. Tuells en ningún momento comunicó a la deudora que había comprado su deuda. El abogado aseguró ayer a este periódico que «no tenía nada que ocultar ni nada más que decir» sobre este asunto y que, una vez que pudiera revisar las actas de las declaraciones, daría, si acaso, su versión de los hechos.
La anterior acreedora de la cónyuge del juez declaró el jueves ante el magistrado instructor del Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJB), en calidad de testigo, que Joaniquet actuó de «intermediaria» entre ambas y que suponía que la abogada iba haciendo los pagos a medida que los recibía. La acreedora y la esposa del juez, que fueron vecinas, acordaron que la primera le entregara 105.000 euros para invertir en un negocio por el cual obtendría unos beneficios mensuales. Cuando la esposa del juez dejó de pagar lo acordado (también hubo discrepancias sobre los intereses), empezaron los problemas. Fue en este momento cuando Joaniquet, cuyo bufete de abogados se encuentra en el mismo bloque de viviendas de las dos partes en conflicto, intervino, a instancias de la esposa del juez, como intermediaria, entregando personalmente cuatro cantidades en metálico a la acreedora. Eso pasó entre septiembre de 2008 y enero de este año.
En ese momento surgen nuevos problemas de pago. Como Joaniquet dijo a la acreedora, según su declaración, que no había podido hacer más y le animó a buscar un abogado para hacer valer sus derechos, ésta acudió al despacho de Tuells en busca de asesoramiento. En una primera visita, la acreedora le muestra al abogado toda la documentación (en la que aparecen los recibos firmados por Joaniquet) y en una cita posterior le ofrece la posibilidad de comprarle el crédito. Al preguntarle durante su declaración qué motivos le había dado Tuells para quedarse con la deuda, la acreedora manifestó que, dado que ella no quería pleitear ni problemas, el letrado le dijo que existía esta posibilidad.
La acreedora explicó en sede judicial que inicialmente tenía dudas sobre si la venta de la deuda era legal, que lo consultó con su marido y con varias páginas de Internet y vio que no había ningún problema, más aún si contaba con el asesoramiento de un letrado. Volvió al despacho de Tuells y le comunicó que aceptaba la transacción. El abogado redactó un documento, firmó y la mujer se llevó un cheque por valor de 27.000 euros, la cantidad que le quedaba pendiente de cobrar del préstamo inicial de 105.000 euros.
Aparte de los 27.000 euros de la deuda, la acreedora, según su relato, pagó 500 euros al letrado en concepto de provisión de fondos por encargo profesional, que inicialmente era el de cobrar la deuda pendiente. Dijo que no tenía ninguna liquidación de este encargo.