EIVISSA | N. G. G.
«El tabaquismo no es un hábito o una manía sino una enfermedad crónica que produce violencia estructural y conflictos sociales. Además, constituye la primera causa prevenible de enfermedad y muerte prematura en el mundo civilizado», afirmó el jefe del servicio de Neumología del hospital Can Misses, Antonio Cascales, durante su intervención en el coloquio ´Los efectos del tabaquismo pasivo´, celebrado el jueves en el Club Diario de Ibiza. En el acto, organizado con motivo del Día mundial sin tabaco que se conmemora mañana, también participaron los médicos de familia María Martín-Rabadán y Antoni Pallicer, este último presidente del comité técnico de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).
«El tabaco perjudica a quien fuma y a quienes están a su alrededor», recordó Pallicer. Se trata de una sustancia con más de 4.000 sustancias nocivas, de las cuales al menos alrededor de cuarenta son cancerígenas, según los expertos. Su entrada al organismo se realiza por dos corrientes: la principal, aquella que inhala el fumador, y la secundaria, que resulta de la incineración del cigarrillo. Según Cascales, ésta es la más «peligrosa» ya que el humo no pasa filtro alguno.
El jefe del servicio de Neumología concretó que en España hay doce millones de fumadores y que cada año se registran unas 55.000 muertes por tabaco –provoca enfermedades cardiovasculares, patologías respiratorias y cáncer– y otras 5.000 de quienes respiran el humo. «Cada diez minutos hay un muerto por una causa relacionada con el tabaco en España», apuntó el especialista, quien resaltó que se está invirtiendo la tendencia entre los fumadores, y mientras desciende el número de hombres adictos, crece el de mujeres, en las cuales resulta incluso más perjudicial. Además, actualmente el 20 por ciento de los alumnos de Educación Primaria y Secundaria fuman. Sobre los niños, Martín-Rabadán señaló que cuando los dos padres fuman, el 70 por ciento de los hijos lo hace; si sólo fuma uno de los dos, la cifra desciende al 59 por ciento; en el caso de que no fume ninguno, el dato disminuye al 11 por ciento.
En el transcurso del coloquio, los médicos plantearon la aplicación de la Ley 28/2005 de 26 de diciembre de medidas sanitarias frente al tabaquismo y resaltaron que por el momento no ha resultado efectiva. El primer año de aplicación de la norma se realizaron en España un total de 15.800 inspecciones, una cifra insuficiente, según Cascales, si se compara, por ejemplo, con las 35.000 llevadas a cabo en Irlanda. Según un estudio sobre el impacto de la norma, su incidencia se ve especialmente en la escuela o el lugar de trabajo, pero no así en los bares, donde la exposición al tabaco ha pasado de un 37,4 por ciento antes de la ley a un 31,8 por ciento un año después de su implantación. Cascales pidió valentía a la hora de regular estas conductas, ya que reconoció que existen «muchas presiones de distintos colectivos». En esta línea, Pallicer subrayó: «No nos enfadamos como deberíamos cuando alguien fuma delante de nosotros. La ley es un reflejo de eso». Según el médico, en Eivissa las denuncias presentadas en un año por temas de tabaco pueden contarse con los dedos de una mano.