EIVISSA | V. V.
El Mediterráneo ha sido y sigue siendo una de las grandes pasiones de Luis Racionero, quien esta misma semana ha estado pasando unos días en la isla griega de Rodas. Ha publicado numerosos artículos y algunos libros dedicados a las culturas milenarias de este mar, como ´La Mediterrània i els bàrbars del nord´ (1985), así como a intelectuales y artistas de la talla de Leonardo Da Vinci y Raimon Llull.
—¿Cree que el Mediterráneo ha perdido ya su oportunidad de ofrecer un estilo de vida al mundo?
—No la ha perdido. Ha ofrecido un estilo de vida que sin duda atrae a alemanes, a ingleses, a australianos... Vienen como abejas a la miel. Que al llegar tantas abejas a la miel, la miel cambie, esto es inevitable. Pienso que este estilo de vida pervive, aunque la masificación pueda destruirlo.
—Y a cambio de que los hombres y las mujeres del Mediterráneo nos hayamos convertido todos en camareros...
—No se puede servir el pastel y comerlo a la vez. El estilo de vida mediterráneo estaba aquí y de pronto vinieron de todas partes para disfrutarlo. Bueno, claro, ha cambiado, pero aún hay quien sigue disfrutándolo de verdad y eso es lo que importa.
—Mediterráneo y balear era Ramon Llull, al que también ha dedicado artículos y libros...
—Era un hombre universal. Llegué hasta él a través de Leonardo Da Vinci, a quien he estudiado mucho. Uno de los que más influyeron en Leonardo era Nicolás de Cusa, que era un luliano. Allí descubrí la tradición de los lulistas europeos, que es interesantísima. Llull es nuestro Leonardo, no en las artes plásticas, pero sí en cuanto a la ciencia. Era matemático, científico... Y era trovador y alquimista, que es lo que me hubiera gustado ser a mí.