EIVISSA | A. F. F.
Las grandes discotecas tienen problemas comunes, aunque compitan por atraer al mayor número de clubbers y les cueste defenderse unas a otras o se encuentren en distintos continentes. Esa es la gran conclusión del debate que ayer protagonizaron, en la última jornada del International Music Summit, el responsable de relaciones públicas de Pachá Eivissa, Francisco Ferrer, y Louis Puig, creador del Club Space de Miami –sin relación con la discoteca ibicenca– . En opinión de ambos, la solución pasa por unirse para constituir un lobby de presión que defienda sus intereses.
Ferrer habló de su comunicación fluida con el resto de relaciones públicas como un ejemplo de la sintonía que hay entre el personal de estos negocios:?«Las diferencias están más arriba y son básicamente de carácter político», explicó a los asistentes. «Había existido una asociación de clubs, pero se disolvió por esas discrepancias», relató el relaciones públicas antes de asegurar que resultaría «muy complicado» resucitar ese colectivo.
Ferrer recordó los inicios de la discoteca ibicenca, cuya marca se ha extendido en más de una veintena de países, desde una modesta edificación alejada del casco urbano de Vila a su situación actual, rodeada de edificios residenciales. En su opinión, la discrecionalidad con la que actúan las fuerzas de seguridad en la aplicación de la normativa de ruidos y horarios constituye la principal amenaza a la que se enfrentan, básicamente por las molestias que causan en el vecindario.
En un contexto de crisis como el actual, el representante de la discoteca ibicenca considera que, tanto las autoridades como sus vecinos les dejan «bastante tranquilos», intentando no afectar con denuncias que antes eran «habituales» al funcionamiento de una de las pocas industrias que se mantiene boyante a pesar de la coyuntura. No obstante, Ferrer apuntó a las consecuencias que han tenido para este negocio los últimos cambios en la normativa de horarios que aplican los municipios de la isla y que prohíbe abrir entre las 6 de la mañana y el mediodía.
Esto ha forzado a competir a negocios que hasta ahora operaban en segmentos distintos:?«Space era el gran afterhours, ahora es un club nocturno más», explicó. Esto implica que hay otro local –con varios miles de personas de aforo– luchando para llenar cada noche.
Aunque, en opinión de Ferrer, la gente viene a la isla por una suma de razones?–«El sol, la música y el ambiente de la isla»–, Ferrer asegura que la Administración ha forzado un cambio que puede tener consecuencias para esta imagen. «El resto del mundo trabaja para tener lo que aquí se ha cortado de raíz», la fiesta continua ya no es posible, agregó.
Esto sorprendió a Puig, que fue pionero en su ciudad con un club con licencia para abrir las 24 horas del día, «el primero». Ahí empezó un particular idilio con el Ayuntamiento, mientras en la zona se extendían otros negocios similares, y comenzó a cambiar con la implantación de sedes de negocios y viviendas en el mismo barrio, para truncarse definitivamente cuando arreciaron las denuncias por ruidos. «Pasaron de darme las llaves de la ciudad a meterme en la cárcel por contaminación acústica», narró. «Sólo el año pasado pagué 110.000 dólares en multas por repartir flyers, a 500 dólares por cada uno», aseguró antes de confesar que no le gusta este tipo de publicidad.
Puig aseguró que ahora se respira un nuevo ambiente, propiciado por la crisis: «Las otras empresas han cerrado y sólo les quedo yo para pagar impuestos». Por eso el empresario promovió la unidad del gremio para constituirse en grupo de presión y hacer valer su peso económico en la ciudad:?«Empleamos a 800 personas, imaginaos la fuerza de Eivissa, con más de 10.000», observó.
«¿De verdad queréis ayuda para salir de la crisis? ¿Cuándo vais a bajar precios? Eso sí ayudaría», afirmaron desde el público, a lo que Ferrer respondió que «mientras no bajen los cachés de los dj´s, no será posible». Los contratos que cierran las salas con estos profesionales las atan para toda la temporada, que en el caso de Eivissa está en sus inicios y es todavía una incógnita. A pesar de la crisis, el relaciones públicas no se mostró pesimista, sólo «cauto» ante lo que puede ser este verano para un negocio que trabaja con bastantes hipotecas:?«¿Sabes lo que cuesta solamente abrir cada noche durante 100 días al año?», preguntó Ferrer de vuelta al público.
Summit «motivador»
En la tarde de ayer se realizó el acto oficial de clausura del Summit, en el que los fundadores, Pete Tong, Ben Turner, Danny Whittle, Mark Netto y Simeon Friend, se despidieron de los 400 asistentes a la segunda edición del congreso. Tong aseguró a la audiencia que, después de la buena respuesta del año pasado, en esta ocasión se lleva «una gran motivación e ideas ilusionantes» y agradeció el respaldo del Consell, fruto de la «imagen profesional» que, según Turner, tiene este encuentro. Whittle confió en «seguir viendo caras nuevas» en la próxima edición.