EIVISSA | V. V.
Luis Racionero acaba de publicar ´Sobrevivir a un gran amor, seis veces´ (RBA), una especie de tratado, basado en la experiencia personal, sobre el amor, el matrimonio, las mujeres y los hombres. Se trata de un ensayo muy distinto a los anteriores, en el que ofrece al lector una lectura personal (y en ocasiones polémica) sobre la relación en pareja. Un ensayo en el que no falta el humor ni lo políticamente incorrecto.
—´Sobrevivir a un gran amor, seis veces´....
—¡Hombre, pero no te rías...!
—Bueno, el título es un poco cómico, el contenido ya sé que no tanto.
—Bueno, el contenido tampoco podía ser demasiado serio.
—Dice usted en él, por ejemplo, que existe una conspiración femenina para que los hombres sean siempre unos inútiles.
—Las madres empiezan con esto, nos crean un chip para que cuando la mamá desaparece el lugar sea ocupado por una mujer equivalente a ella, que se convierte en la siguiente mamá. Ellas mismas preparan el terreno a la existencia de la nuera. Si mi madre me hubiera enseñado muchas cosas que ella sabía como mujer, me hubiera ahorrado muchos disgustos y mucho dinero. Pero no me dijo nada, no me previno. Yo nunca supe cómo llegaban mis calcetines limpios y planchados a mi cama.
—¿No se le ocurrió preguntarlo?
—¡Pero si cuando entraba en la cocina enseguida me echaban de allí a patadas, decían que no era lugar para un hombre! No me enseñaron nunca a vivir solo, por ejemplo. Te preparaban para vivir casado siempre. Yo he aprendido ahora a vivir solo, pero me ha costado mucho trabajo y depresiones.
—También dice que son siempre ellas las que eligen al hombre.
—Cierto. El hombre que dice «yo me he ligado a ésta» no se ha enterado de la misa la mitad. Nosotros no nos ligamos a nadie. Ellas utilizan ese arte supremo que consiste en que tú les pidas lo que ellas quieren conseguir.
—Es un libro que parece estar escrito para prevenir.
—Sí, para prevenir a los incautos.
—¿Qué esperan de un hombre las mujeres?
—Mira, controlarlo, que les den seguridad y quedarse con todo. Eso es lo que esperan de un hombre.
—¿Y los hombres de las mujeres?
—Esperan que les den ilusión, que los cuiden.
—¿Amor y matrimonio son compatibles o se trata de otra utopía?
—Es otra utopía. Querer que coincida el matrimonio y el amor es un gran desastre provocado por los románticos ingleses y alemanes, que no ha hecho más que complicar la vida a todo el mundo. El amor no dura más de tres años
—¿Seis mujeres bastan para convertirse en un misógino?
—Como todas las cosas de la vida, la realidad es contradictoria. Yo soy filógino y misógino a la vez. El ying y el yang. De la noche sale el día. «Amo et odio», como decía Catulo.