EIVISSA | L. F. A.
Domènec Biosca es considerado como uno de los gurús del turismo en España y hoy día, en época de crisis y feroz competencia entre mercados, sus consejos están más cotizados que nunca. Por eso aconseja a las administraciones pitiusas que no rechacen su oferta de encerrarse con él para, «desde la humildad», dice, «aportar conocimientos, buscar soluciones y dar pistas sobre cuáles deben ser los pasos de futuro en el turismo». Ayer atrajo a cerca de 80 personas a una conferencia organizada por la Cámara de Comercio, con el sugerente título ´Cómo llenar un hotel en épocas difíciles´. Horas antes avanzaba las líneas de su ponencia, donde cada idea es una sentencia.
«Lo primero que hay que hacer es que el sector privado y el público trabajen juntos, la segundo es construir especialidades únicas y distintas y lo tercero, ponerse al día y utilizar nuevas tecnologías para promocionar Eivissa», asegura. Pero la clave y quizás lo más evidente para el experto es que «sin aviones Eivissa es un fracaso total», advierte. Pero no es pesimista y asegura que «con un poco de esfuerzo Eivissa podría ser de nuevo un paraíso: con más vuelos, con un libro de estilo que unifique criterios de calidad y estéticos en la construcción y el comercio, se avanzaría mucho».
Biosca está «enganchado» a Eivissa desde hace años y asegura se esconde unos días en la isla cada año. Por eso la conoce bien y asegura que «hay que hablar menos de cuándo acabará la crisis y más de cómo ganar al cambio, cómo ganar de la crisis».
Para el experto está claro que hoy por hoy el cliente «no paga el trabajo sino que paga la felicidad». «El cliente quiere ser feliz, va al hotel para premiarse. La cama ´aburrida´ no vende, sólo vende la cama que ofrece algo más. Hoy se paga la felicidad del cliente», insiste.
Biosca asegura que se puede hacer mucho con menos gastos, «del mismo modo que un equipo de fútbol puede jugar con nueve jugadores y ganar o empatar si está mejor organizado, como si estuviera en igualdad de condiciones, que un equipo de once».
Para lograrlo recomienda diversificar la comercialización y utilizar las nuevas tecnologías de manera adecuada. «Hay que doblar las ventas internas (comercialización directa) y tener tolerancia cero con los que no quieran vender». «Nunca vendas a un desconocido porque no te valorará, los turoperadores que no te conocen te pedirán precios de subasta, por eso hay que seguir la técnica de ´la llave y los contactos´, utilizar los amigos comunes para que hablen bien de ti», sugiere.
Así, «del mismo modo que una persona mediática abre más puertas porque es más conocida, lo que funciona es ir de parte de alguien, como cuando buscas trabajo: es mucho más efectivo si tienes algún tipo de contacto, alguien que hable bien de ti», recomienda.
´No´ a las «camas aburridas»
Para Biosca, en un panorama turístico de competencia feroz, cada día pierde valor la cama ´aburrida´ es decir, la plaza hotelera que no ofrece nada extra, ninguna «experiencia de felicidad».