EIVISSA | MARTA TORRES
Ben Clark apenas pudo probar el champán con el que celebró en el Club Diario la presentación de su último poemario, ´Memoría´. Mientras los más de 70 asistentes bebían, comían, conversaban y se marchaban, el ibicenco continuaba atado a su obra con la soga de tinta azul con la que firmaba un ejemplar tras otro. Tras otro. Tras otro. Todos los ejemplares que se pusieron a la venta en el Club se agotaron minutos después de que Javier Cánaves, poeta y amigo de Clark, comenzara a compartir sus reflexiones sobre la poesía del ibicenco. «Seguramente ustedes sabrán más de él que yo», comentó con timidez antes de leer ´Apuntes sobre Houellebecq´: «Los hombres que han nacido en una isla/(y dicen que nací en una isla)/no tardan en decirlo en reuniones?».
«La poesía de Ben Clark entra fácil, pero no es de consumo rápido. Dice más de lo que parece decir», señaló Cánaves, que no pasó por alto la conexión del libro con ´Los hijos de los hijos de la ira´, que el presentador sacó de un maletín. «Aquél era un libro generacional. Éste es la voz de todos los jóvenes que miran la vida desde el escepticismo», reflexionó. «La obra de Ben Clark es perdurable. Y si no, tiempo al tiempo», añadió. Cánaves confesó que los poemas de Clark son de esos que apetece releer.
«Ben Clark es un poeta vocacional, serio, que parece no tomarse en serio. Su poesía es de futuro. Dada su juventud no puede más que crecer», comentó segundos antes de conseguir que los asistentes se rieran al referirse al poeta ibicenco como «el Rafa Nadal de la poesía». Las risas continuaron cuando el propio Clark explicó cómo conoció a Cánaves: en Segovia, cochinillo de por medio, y con el mallorquín preguntándole «con mirada conspicua» si de verdad no había leído el primer poema de su libro ´Al sur de todo mapa´, como Clark le había asegurado. «Al llegar a Salamanca pedí el libro y leí el primer poema. Ningún ser humano puede leer ese poema y el primero de ´Los hijos de los hijos de la ira´ y no considerar el mío un plagio absoluto del de Javier [Cànaves]. Fue escalofriante», confesó.
Entonces se puso serio. Sólo un poco. Dejó de jugar con el boli, que llevaba rato dando vueltas sobre su dedo, abrió su ejemplar de ´Memoría´ y leyó. Envuelto en silencio leyó sus versos sobre una biblioteca de Salamanca, entre susurros risueños los dedicados a un espermatozoide vago, entre risas el dedicado al endecasílabo ´doctor en medicina y cirugía´ y con cariño su ´Omenage a la geografía´. «Es la primera vez que puedo explicar que está dedicado a Pep Toni [Josep Antoni Prats, concejal de Sant Antoni que fue profesor de Ben Clark] sabiendo que la gente sabe quién es», comentó refiriéndose a este poema sobre paralelos y meridianos que precedió al ´Omenage a Grito hacia Roma´. Muchos se quedaron con la boca abierta al escuchar cómo sonaban las palabras del poema casi homónimo de Lorca reordenadas por el ibicenco. «Son exactamente las mismas, pasadas por la turmix Clark. Suena extraño, pero bueno», esbozó. Todavía le quedaban un buen puñado de versos en el bolsillo que el público escuchó con atención hasta el final, cuando terminó con el mismo poema con el que Cànaves había empezado: «?si el isleño conoce a otro isleño (lo cual por otro lado es imposible) se suicida o lo mata o se enamora, sin comprender jamás la diferencia».