EIVISSA | R. S.
El dueño de un bar de copas de Vila, P. M. S., de 56 años de edad, se enfrenta a una pena de cuatro años de prisión y al pago de 2.346 euros de multa por un delito contra la salud pública, después del juicio celebrado ayer en Eivissa por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial en la isla.
El acusado explicó al juez que es consumidor de cocaína desde hace 30 años y que no va a someterse a ningún tratamiento de desintoxicación.
El 19 de abril de 2007, a la una y cuarto de la madrugada, varios agentes de la Policía Nacional vestidos de paisano le sorprendieron en la calle Aragón mientras conducía su vehículo fumándose un «porro» de cocaína con la ventana abierta.
En el registro posterior que le hicieron le intervinieron once gramos de cocaína, cinco cigarrillos impregnados de esta sustancia, tres gramos de Cannabis sativa y 425 euros. «Llevaba el dinero fraccionado porque no me fío de las camareras del local», explicó el acusado en el juicio.