EIVISSA | R. S.
Un acusado nacido en Guinea Bissau en el año 1967 alegó en una vista oral celebrada ayer por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial en Eivissa que pensaba que los 101 gramos de cocaína que llevaba en un bolsa el 19 de junio del año 2008 en la calle Garrovers de ses Païsses eran «pasta de escayola».
La representante del Ministerio Público no creyó esta versión y mantuvo la petición de pena para R. L. de cuatros años de prisión y de una multa de 6.022 euros por un delito contra la salud pública.
En una larga declaración mitad en español, mitad en portugués, el acusado, que dijo que trabajaba como carpintero cuando sucedieron los hechos, argumentó que un amigo le dio una bolsa para que se la llevase al jefe de una obra, que era amigo suyo y que posiblemente podría colocarle en su empresa.
Cuando la fiscal le preguntó por qué motivo le dieron 150 euros por este «encargo», dijo que ese dinero no era un pago, sino una especie de propina de agradecimiento de parte de su jefe para que pudiese gastarlo para celebrar el cumpleaños de su hijo.
En el corto trayecto que el acusado recorrió con la droga en ses Païsses se encontró con unos agentes de la Policía Local de Sant Antoni, que le sorprendieron con la bolsa que contenía la cocaína.
«Me dijeron que al final de la valla me esperaba un señor y que era a él al que tenía que entregarle la bolsa», comentó el acusado, que no tiene antecedentes penales y que dijo no ser consumidor de sustancias estupefacientes.
En la vista oral también declararon los policías locales que sorprendieron al acusado con la droga. Después de su testimonio el juez Joan Catany, titular de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, dejó el juicio visto para sentencia.