EIVISSA | A. F. F.
El estudio realizado por la consultora Intelligent Coast para la redacción del plan de acción territorial de Platja d´en Bossa, presentado recientemente, constata el estado de degradación de varios tramos de esta zona turística y la baja permeabilidad desde el interior y hacia la costa por las numerosas edificaciones que interfieren el libre paso al litoral.
Como situaciones a mejorar, la consultora certifica el mal estado de varios inmuebles y hoteles de esta zona. También critica la presencia de áreas yermas diseminadas a lo largo de varios kilómetros de costa y en el interior de la trama urbana, que propone destinar a un aprovechamiento futuro.
El estudio critica el deterioro de las calles paralelas a la costa en toda la zona de Platja d´en Bossa, donde también observa el mal estado del mobiliario urbano, su baja calidad y su mala disposición, por ejemplo, a la hora de repartir papeleras o ubicar la vegetación ornamental. Además, se diagnostica una falta de espacio para los peatones, que además observa que a menudo resulta invadido por los vehículos.
Otra crítica que recoge el estudio es la mala gestión de los elementos publicitarios, como vallas y banderolas, que a menudo invaden los espacios públicos y que se han propagado sin control por toda esta área.
En cuanto al estado general de la playa, los consultores observan la presencia de infraestructuras, incluso edificios, que rompen la continuidad de la playa y adolecen de poca calidad en ocasiones. Asimismo, lamentan el mal estado de los equipamientos en el litoral y su poca coordinación, que detectan también en las concesiones de hamacas. Además, el estudio relaciona la poca permeabilidad del frente marítimo con la escasez de bañistas en algunos tramos del litoral.
Entre los datos que se analizan está la frecuentación de la zona de baño, que compartimenta en ocho sectores de los cuales el situado frente al after hours Bora Bora es el único que roza el millar de bañistas en una hora. La consultora constata el atractivo de la oferta musical en esta zona como primer atractivo de referencia para el turismo joven. La facilidad de acceso a la playa también influye en el elevado número de bañistas que lo utilizan. En el lado contrario se sitúa la zona previa al hotel Torre del Mar, en el que los bañistas no superan la veintena en una hora, y la que concentra éste y otros dos hoteles del grupo Sirenis, donde se llega a las 80 personas a mediodía.