EIVISSA | P. RIBAS / E. RODRÍGUEZ
El conseller balear de Movilidad y Ordenación del Territorio, Gabriel Vicens, reconoció ayer en el Parlament balear que este verano podría haber problemas de «desabastecimiento» en las islas de materias peligrosas, especialmente oxígeno y nitrógeno, debido a la reducción de las frecuencias de transporte de este tipo de mercancías. En respuesta a una pregunta del diputado del PSOE José María Costa sobre «la precaria situación» que sufre el transporte de mercancías peligrosas en Balears, el conseller aseguró estar «muy encima» de este asunto, cuya competencia depende directamente del Ministerio de Fomento, puesto que «el problema empieza a ser grave».
Vicens explicó que hace unos meses dejaron de operar las navieras que realizaban el transporte de mercancías peligrosas y que operaban tres viajes a la semana a Mallorca y dos a Eivissa y Menorca. Ahora el transporte de este tipo de materiales se realiza en «barcos híbridos» de la compañía Acciona y con una frecuencia de dos veces a la semana en Mallorca y sólo una al resto de las islas. Ante esta situación, la conselleria de Movilidad impulsó la constitución de una comisión de seguimiento, con la participación de la Cámara de Comercio y los sectores implicados para tratar de encontrar una solución. El conseller destacó que las gestiones realizadas han servido, de momento, para atenuar la grave situación, aunque matizó que «siguen las reivindicaciones». En este sentido, Vicens lamentó que el Ministerio de Fomento no haya dado de momento una respuesta clara y por escrito, que, según dijo, «daría tranquilidad al sector».
En otro momento del pleno del Parlament, la diputada del PP Carmen Castro aseguró que este problema es «un reflejo de la mala gestión» del Gobierno central del transporte público de las islas y «de la irresponsabilidad de este Govern», que, destacó, es «incapaz de exigir un transporte público como Dios manda».
Los fuegos artificiales
Por su parte, una de las mercancías peligrosas que encuentran serias dificultades para llegar a Eivissa y Formentera son los explosivos que se utilizan para el disparo de fuegos artificiales en las fiestas populares. Además de por una normativa cada vez más estricta, estas dificultades se han originado a raíz de la modernización de flotas de las compañías navieras que llevan a cabo el transporte de mercancías entre la Península y las Pitiüses.
Ya el año pasado esta circunstancia alteró la programación festiva de algunos pueblos, como es Canar y Cala Llonga, y este año las dificultades que se presentan son aún mayores, según anunció ayer el concejal de Fiestas de Santa Eulària, Salvador Losa.
El programa de fiestas patronales de Sant Josep que se está desarrollando estos días tenía previsto para mañana, 19 de marzo a las doce de la noche, un castillo de fuegos artificiales. El Ayuntamiento, no obstante, ha anunciado que se ha suspendido. El concejal de Fiestas, Albert Marí Planells, apunta dos motivos principales por los que se ha tomado esta decisión: por una parte, la crisis económica actual que obliga a tomar medidas para recortar gastos, y, por otra, las dificultades que existen a la hora de recibir al material pirotécnico. El transporte de pólvora, que para destinos como las islas de Eivissa y Formentera tiene que realizarse por vía marítima, está regulado por un convenio internacional conocido como Código IMDG (International Maritime Dangerous Goods), que se va actualizando periódicamente, y por un reglamento sobre explosivos que controla la seguridad. Esta normativa permite transportar este material en barcos de mercancías que cumplan con unas determinadas condiciones de seguridad, pero si además llevan pasajeros, éstos no pueden superar los 65.
Años atrás el material destinado a espectáculos pirotécnicos llegaba a Eivissa a bordo de barcos de mercancías en líneas de las compañías Iscomar, Suardíaz o Boluda, pero se han quedado obsoletos y han dejado de operar. Actualmente el tráfico de mercancías se combina con el de pasajeros. Aunque los barcos estén preparados para admitir el transporte de explosivos, éstos no se pueden cargar en un barco en el que vayan más de 65 personas.
Almacenamiento de la pólvora
Otro problema que afecta al abastecimiento de material pirotécnico para fiestas es la imposibilidad de almacenarlo una vez en Eivissa, ya que no existe ninguna instalación adecuada. Salvador Losa apunta como posible solución que se habilite el polvorín de sa Coma para dedicarlo a almacenamiento de este material. De esta forma, se podría efectuar un cargamento para todos los municipios y guardarlo en un lugar seguro. Pero mientras no se resuelva este punto, el portavoz municipal de Santa Eulària ve peligrar la programación de fuegos artificiales en las diferentes fiestas de la isla.