El Ayuntamiento de Ibiza ya ha anunciado que la reforma de Vara de Rey no se ejecutará este año, que las obras, tan necesarias para devolver parte del corazón de la ciudad a sus ciudadanos, comenzarán en 2013 «siempre que la situación económica lo permita» y se hayan subsanado lo que el equipo de Gobierno considera «deficiencias» de un proyecto que fue aprobado con el consenso de grupos políticos y asociaciones vecinales. Cuando uno lee estas palabras es normal que le suenen a algo ya leído, ya vivido. Y empieza a entrar el miedo de que este sea un nuevo proyecto de los que se ejecutan solo en esa otra Vila imaginaria que hemos ido construyendo con los años. Esa Vila que tiene bonitos paseos, carriles bici, una vía de cintura recuperada para el pulso ciudadano, un macroparque en Ca n´Escandell, un moderno palacio de justicia, un auditorio en el que disfrutar de los mejores espectáculos en el mismo centro, unos andenes del puerto para el paseo, una biblioteca estatal, un nuevo museo arqueológico, un parque etnológico en ses Feixes, un barrio de sa Penya rehabilitado... Yo quiero vivir en esa ciudad imaginaria, no en la Vila real.