El pleno del debate del estado de la nación y del techo del gasto, último de la temporada, nos ha dejado una noticia de poner las barbas a remojar. Habrá nueva subida de impuestos, lo ha confirmado el propio presidente. Su «idea» es pedir «nuevos esfuerzos», según dice, sólo a los ciudadanos con «alta capacidad económica», bien incrementado el tramo final del IRPF o mediante la creación de un impuesto específico para ricos. Pero seguimos sin saber lo que el señor Rodríguez Zapatero entiende por «alta capacidad económica». Lo de las barbas lo digo porque las cantidades que vienen barajando los medios de comunicación apenas superan los 100.000 euros al año como punto de salida. Aunque se trata de una cantidad que proporciona más que un buen pasar a miles de profesionales en nuestro país (y no pocas envidias), está muy lejos de lo que se entiende comúnmente por ser rico.
Una vez adoptada la decisión, que es lo difícil por su escasa popularidad, que el Gobierno tienda a abrir lo más posible el abanico de la subida para recaudar todo lo que pueda, es lo natural y lo más racional desde el punto de vista económico. Para poder soñar siquiera con cumplir los objetivos de reducción del déficit que la UE le ha marcado al Gobierno, hay que gastar menos pero también ingresar más. Desde que empezó la crisis, la curva de la caída de los ingresos fiscales en España es un picado inversamente proporcional al incremento del gasto público. El simple desglose de los impuestos españoles ofrece en el IRPF un porcentaje de rico' muy poco significativo a efectos económicos para las arcas de Hacienda, y lo que persigue la «idea» de Zapatero es allegar la máxima cantidad de recursos a nuestras exhaustas arcas públicas.
El cómo y el cuándo más o menos se intuye, pero no a quién. Después de que el presidente puntualizase que «si hay que pedir nuevos esfuerzos a los españoles lo haré», la impresión es que optará por el IRPF. Hasta que Zapatero defina ´rico´, sin embargo, no sabremos a quién le toca. Sí sabemos, de memoria, que la necesidad aprieta, eso sí; así que, barbas a remojar.