Será muy difícil que los drásticos recortes anunciados en las inversiones estatales a causa de la galopante crisis que sufrimos no afecten a la ordenación de tráfico en el Parque Natural de las Salinas, particularmente cuando solo tenemos un anteproyecto y no hay ningún trabajo adjudicado ni en vías de ejecución. La resultante es que solo sumamos demoras. Un año tras otro. Mientras, el Consell Insular de Formentera reinicia el control de tráfico en ses Illetes, lo hace extensivo a la zona de Llevant, da más capacidad a los aparcamientos, implanta un sistema informático de emisión de tiques que cuantifica la entrada de vehículos y la recaudación, amplía el horario de acceso de 9 a 20 h., y dedica a todo ello una plantilla de 22 operarios que incluye el servicio de vigilancia. Un ejemplo de buena gestión.
Cabe pensar que, si por tercer año consecutivo se repite, amplía y mejora, toda esta ´movida´, será porque ha dado buenos resultados en años anteriores, tanto en lo que se refiere a los ingresos –4 euros en el caso de los coches y 2 euros para las motos–, como en lo tocante a seguridad y sostenibilidad de la zona. Si es así, me pregunto qué problemas se dan en Ibiza para que no pueda hacerse otro tanto. Precisamente la facilidad que tenemos de que el acceso vehicular a las playas de Migjorn, es Cavallet y Cap des Falcó tenga que hacerse necesariamente por un mismo y un único vial permite colocar algo tan sencillo con una caseta y una barrera, como se hace en Illetes, para tener un control prácticamente absoluto. ¿Es mejor, acaso, la babel que se monta todos los veranos? No podemos seguir esgrimiendo el pretexto de que el Govern balear sordea porque hay cosas que pueden hacerse. El proyecto que el Consell insular de Ibiza anunció para la zona puede ser una maravilla, pero lo cierto es que sigue en los papeles y, con la que está cayendo, así seguirá nadie sabe hasta cuándo. ¿Puede explicarnos alguien, repito, qué inconvenientes hay para hacer en las Salinas ibicencas algo parecido a lo que se hace en ses Illetes?