Ignoro si Felipe II está en el cielo, en el purgatorio o en el infierno. Con la edad avanzada que tengo y si coincido con él, aunque tengo serias dudas, lo podré averiguar. Y entonces también podré saber qué opina de nuestras murallas, que tantos desvelos le dieron para su ejecución. Ignoro si no le dio un patatús, a él tan metódico y perfeccionista, al ver que el lienzo que une los baluartes de San Juan y de Santa Lucía, o sea el que tiene la Puerta del Mar, vulgarmente Portal de las Tablas pero solemnizada con su hermoso escudo, no estaba terminado.
Patatús sí que le dio a un jovenzuelo que, en la adolescencia de mis padres, quiso dar la vuelta al recinto amurallado encaramado sobre el cordón que, justo debajo del parapeto, adorna nuestras murallas; él, a pesar de ser ibicenco, no había caído en la cuenta de que le era imposible ganar la apuesta. Este cordón coincide, en la parte delantera, con el arco que une los contrafuertes en los que se apoyan los enormes muros inclinados en su parte trasera, siendo este arco el camino de ronda de las murallas.
Cuando vino Alfonso XIII para inaugurar el monumento al general Vara de Rey, en 1904, se le pidió que se derrumbase la muralla para modernizar y dinamizar la ciudad. Más tarde se dijo y se escribió en el Diario de Ibiza, hace varias décadas (creo que era a fines de los años 60), que este lienzo había sido demolido en parte para dar aire a Dalt Vila. Se ve que hay lumbreras que se habían querido ocupar, ya en el pasado, de nuestro Patrimonio de la Humanidad.
A raíz de la carta del señor Joan Juan Juan (que apoyo en su totalidad) sobre las nuevas ménsulas que se han colocado con las existentes en el garitón del ángulo del baluarte de San Juan, justo sobre el Rastrillo y la calle de las Farmacias, yo pregunto: ahora que las murallas están en buenas manos ¿por qué esperamos para terminar este lienzo inacabado? Felipe II se va remover en su tumba de alegría o de rabia. Acaso se hubiera puesto furioso antaño, si le hubiesen informado de que al inicio del cordón, en la inclinación que le dieron desde su inicio del baluarte de San Juan, no podría unirse con el existente en el baluarte de Santa Lucía. ¿O es que las arcas del reino no podían permitirse el enorme gasto que hubiera representado izar esta porción de muralla, al encontrarse con el baluarte, con unos siete u ocho metros más.
Ahora que se ha hecho esta chorrada en el garitón, ¿a qué se espera para hacer algo más importante que esta niñería? A ver si Felipe II estalla de alegría al ver el lienzo terminado o se enfurece aún más por el despilfarro que sería, en tiempos de crisis, una nueva actuación en algo también tan descabellado.
Por mi experiencia profesional, por mis estudios, por mi edad, puedo decir que los planos, cuando se hacen, siempre se modifican y, una vez en marcha, las obras se tienen que adaptar por muchas razones a la realidad. No son los listones sobre los que se apoyan las ménsulas del garitón una razón suficiente para ignorar la puerta que había (ahora transformada en ventana) para acceder a la balconada que permitía vigilar mejor las bases de la muralla. ¿Y qué pasará ahora con el otro garitón encima de la escalera que hay junto a la pastelería Vadell, que tiene una cañonera o tronera casi pegada a él?
Lo dicho, lo del garitón es una chorrada y lo mejor que se puede hacer es devolverlo a su estado original. Porque si en el garitón se han guiado por un simple listón que parecía esperar las dos ménsulas añadidas, ¿no es un indicativo muchísimo más llamativo, y a la vista de todos, el cordón interrumpido del gran lienzo que une los dos baluartes? Confio que ese error o ese cambio de planes, por la ampliación de las murallas que hizo Fratín, no va a ser la causa para meterle otra vez una mano desgraciada a nuestras murallas.
Si quieren hacer algo, que fijen sus miradas en el baluarte de San Bernardo, detrás del Castillo, reconstruyendo su parapeto y sus cañoneras, que fueron simplemente arrasadas por la restauración que en los años 70 hizo alguna lumbrera, en parte muy bien hecha y en otras, las mencionadas troneras y el parapeto, horriblemente fatal.
No sé si Felipe II cogería un patatús, pero seguro que se enfurecería el investigador Eduardo J. Posadas. Y a propósito del señor Posadas, que tanto estudió y escribió sobre las murallas, creo que sería de justicia que se honrase su memoria y lo muchísimo que hizo para su divulgación dedicándole una calle
Igualmente creo que sería también de justicia, y aquí lo digo en doble sentido, que Jaime Gómez Ripoll Campos, implicado en la arquitectura colonial cubana, constructor del Hotel Montesol, el edificio más emblemático de Eivissa, así como de algunos otros, fuese honrado con idéntica distinción. Ambos, uno por su padre y el segundo en carne propia, pagaron con sus vidas el cruel enfrentamiento de las dos Españas.