Gracias a la crisis, aprendemos capitalismo a marchas forzadas. Ya hemos captado la superposición de egoísmos que favorece beneficios mutuos, la tensión creativa, la imitación de la Naturaleza en la búsqueda violenta de equilibrios, la supervivencia del más fuerte. Estábamos casi listos para ser millonarios pero, desde hace una semana, las noticias económicas se limitan a exigirnos esfuerzo y sacrificio. La fatigosa receta no nos enriquecerá –el destino de la historia, según los mercados–, sino que se ha diseñado para empobrecernos. Los gurús del triunfo a cualquier precio han modificado su discurso, que ahora nos amonesta «no hagáis como nosotros, limitaos a pagar las facturas».
¿Sacrificio? No es la palabra más frecuente en la obra de Adam Smith, aunque el fundador del capitalismo planteó esa virtud al preguntarse si una persona noble se dejaría cortar el meñique, de saber que esa medida salvaría la vida a un millón de chinos. En la versión contemporánea se trata de rescatar a un millón de banqueros, pero la parte del cuerpo en riesgo ocupa más volumen que un dedo. Nuestras reticencias son comprensibles, no tanto por la amputación como por nuestro adiestramiento en que el sacrificio se mide –se medía– en euros.
¿Sacrificio?, ¿esfuerzo? El capitalismo debía desembocar inevitablemente en una revolución o una religión. Se ha orientado hacia la vertiente menos pacífica, la religiosa. Al interpretar los sermones recientes del obispo Zapatero, queda claro que nos está demandando el martirio. Esa minúscula entrega personal contribuirá a la salvación de los mercados, al multiplicarse demográficamente. En el trayecto redentor no aparece un solo número, porque trajinamos aquí con el capitalismo emocional. En síntesis, los sueldos medios bajaron durante el boom porque los trabajadores no arriesgaban su dinero, y ahora serán recortados porque otros arriesgaron demasiado. Si piensas que es difícil satisfacer a tu pareja, inténtalo con la economía. Cuando nos reclamen solidaridad por primera vez, sabremos que todo está perdido.