La Feria Internacional de Turismo de Berlín (ITB) ha servido un año más para contrastar las dificultades que atraviesa el sector turístico ante la coyuntura de crisis económica mundial y las oportunidades de negocio que ofrece una crisis de estas dimensiones. Se está produciendo un cambio radical en la estrategia de contratación de plazas turísticas, no sólo en el transporte de pasajeros sino también en la reservas de plazas hoteleras. El modelo de reservas anticipadas está casi agotado por la enorme influencia de la decisión de compra de última hora, el crecimiento de las reservas a través de Internet y las oportunidades que ofrece esta modalidad de viajar tanto en las líneas de bajo coste como en las estancias para familias e individuos. Esto conlleva un cambio de estrategia en la oferta turística para adaptarse a la nueva situación de un mercado global con una extrema competencia en el entorno del Mediterráneo sur que está modificando los esquemas de contratación de los touroperadores mayoristas y las empresas hoteleras.
Los mayoristas son los primeros que han ´dinamizado´ su oferta en busca de negocio a corto y medio plazo. Ya no garantizan reservas anticipadas ni cupos, pero cada vez exigen más al empresario hotelero y tratan al mismo tiempo de dar una nueva vuelta de tuerca a los precios aprovechando la situación de crisis. Un ejemplo claro es la estrategia del ´todo incluido´, una formula que aterra a instituciones, hoteleros y a la oferta complementaria, pero que nadie combate con la valentía necesaria (o acepta con las condiciones adecuadas). El all inclusive se ha convertido en el caballo de batalla de los touroperadores para obligar a los empresarios hoteleros a aceptar su oferta de contratación, y dado el éxito y rentabilidad económica que le ha supuesto en los destinos turísticos emergentes del norte de Africa, ahora lo quieren exportar o imponer en Baleares.
Los representantes de los mayoristas que acudieron a las entrevistas con las instituciones y empresarios de Baleares en la ITB apuntaron la necesidad de bajar los precios o ser más flexibles en la contratación para poder garantizar la afluencia de turistas este verano. Como la imaginación no tiene limites, algunos apuntaron nuevas formulas como el comfort all inclusive, una especie de ´todo incluido´ de calidad o el no va más: el all inclusive, all around una nueva idea que propone aplicar esta formula no sólo al hotel, sino a los establecimientos situados en su entorno. O sea, un dominio absoluto de la zona a través del ´todo incluido, en todas partes´, lo que situaría al touroperador como amo y señor de un enclave turístico, marcando los precios y ordenando los lugares a los que enviar a sus clientes. Una dictadura empresarial encubierta para dominar una zona y establecer en ella su ley de precios, no sólo ya en el hotel sino también en la oferta complementaria. Algo impensable e incalificable, de momento, para la oferta turística de Baleares.
Otras de las ideas expuesta en la ITB por parte de los operadores turísticos ha sido la de solicitar a los hoteleros una oferta exclusiva de ´todo incluido´ en sus establecimientos. Esta estrategia, que en principio puede sonar atractiva, tiene un peligroso objetivo encubierto. Si el hotelero deja sus plazas en manos de un solo touroperador para garantizarse una ocupación rentable, corre el riesgo de que al año siguiente tenga que aceptar una nueva flexibilidad a la baja en el precio y de que en unos años su dependencia del operador turístico sea tal que tenga que plegarse irremediablemente a sus exigencias. Y si no lo acepta se vería obligado a volver a reestructurar su oferta y competir en una nueva situación de mercado donde, probablemente, su hotel tendría serias dificultades para posicionarse. El peligro radica en que esta situación de dependencia del mayorista implicaría un estrangulamiento comercial, y por consiguiente la tentación de comprar el hotel a bajo precio y la presión sobre el hotelero para venderlo. Parece ciencia ficción, pero no es más que una estrategia real de negocio.
Los empresarios ibicencos están obligados a plantear una nueva estrategia de negocio que no esté marcada por la dependencia del touroperador. Los mercados demandan nuevas propuestas más allá del sol y playa, y los clientes buscan, cada día más, una oferta complementaria atractiva. Se impone, pues, el ´turismo a la carta´, una nueva formula que añada gastronomía, deportes, ocio, cultura y ocio nocturno y proponer este producto como algo exclusivo de Ibiza y Formentera, lejos del ´todo incluido´ tradicional.
Las Pitiüses pueden ofrecer su propio ´todo incluido´ basado en la diversidad y sus productos exclusivos bajo el paraguas de las marca Ibiza o Formentera. Unas marcas con un potencial tan enorme que no necesitan indispensablemente el respaldo del modelo de ´todo incluido´ que proponen los touroperadores. Hay que cambiar la estrategia de mercado, fomentar la imaginación y buscar caminos alternativos de la mano de la nuevas tecnologías, la calidad y una apuesta decisiva por la regulación de los precios y un gran servicio al cliente.