La Fundación Deportiva era el proyecto estrella de la legislatura en materia de deportes, la panacea universal que solucionaría todos los problemas habidos y por haber. Así la presentaba el presidente, Xico Tarrés, en su discurso de investidura, asegurando que en cuestión de meses estaría en funcionamiento y que supondría una notable fuente de ingresos para equipos, deportistas y el patrocinio de grandes eventos. Es obvio que el proyecto se ha hecho esperar. No han sido meses, sino años los que han transcurrido para que la Fundación Deportiva del Consell inicie su andadura.
Ahora está dando sus primeros pasos, pero ya se está manifestando el sello personal del señor Tarrés, capaz de convertir algo positivo en un engendro cuasi fraudulento, insostenible y alejado de su finalidad primera, aunque útil para colocar amigos y recursos donde más convenga políticamente. La Fundación Deportiva del señor Tarrés no es una criatura benigna y con fines altruistas, es un auténtico monstruo, nacido para engordarse a sí mismo, devorando a sus integrantes más débiles, los ayuntamientos, que son continuamente amenazados por el padre de la criatura.
Realmente hay que tener valor y coraje para presentar al resto de miembros de la Fundación, representantes de todos los ayuntamientos de la isla, un despropósito tan grande como es el presupuesto de la misma: de un total de 350.000 euros, 280.000 son para contratación de personal y empresas afines y los 70.000 restantes para la organización de eventos deportivos. Ciertamente hay que mirar las cifras dos veces para asegurarse de que uno no se ha equivocado al leerlas, porque son como una broma de mal gusto, una infamia y un insulto al sector deportivo ibicenco. Pocas empresas privadas se animarán a participar en semejante pufo.
Todos estamos pasando una época muy complicada y las entidades deportivas se están manteniendo con muchas dificultades y poca ayuda.
¿Qué pensarán clubes y deportistas cuando vean estas cifras mientras el conseller de Deportes del Consell de Eivissa les está anunciando que las subvenciones se reducen un 50% y que se cobran con retraso por falta de liquidez?, ¿qué actitud deben tomar los ayuntamientos cuando son amenazados de no recibir un céntimo para celebrar eventos deportivos si no aceptan las condiciones del juego que les impone el Consell?
Es evidente que la desvergüenza del señor Xico Tarrés, responsable de todo esto, no conoce límites. No le ha bastado malgastar dinero público en la descomposición de la S.D. Eivissa, ahora también pretende tomar el pelo a la ciudadanía con la Fundación Deportiva. Obviamente saldrá diciendo que él no tiene nada que ver en el asunto, que han sido sus ´ineptos´ colaboradores. Pero su máscara de inocencia y sus justificaciones ya cansan: «Es que soy un gran aficionado al deporte», repite sin descanso. Pues que se limite a ver los partidos y cantar los goles, porque cada vez que se le ocurre algo y lo ejecuta, siempre acaba por fermentar y agusanarse. Algo normal, cuando se tiene la medalla olímpica de la trapisonda y el enredo.