Los manifestantes ´pro-vida´ provocan en el Diario de Ibiza digital, junto al típico exabrupto poco meditado («católicos, cuatro gatos, retrógrados»), la acusación de que se manifiestan ahora pero dormían cuando mandaban Aznar y el PP. Este repetido argumento no tiene en cuenta la reacción ante el aborto, que volcó las encuestas en España como reflejan las de Doxa para La Vanguardia: a favor de la reforma de la ley del aborto el 57% y 30% en contra en septiembre de 2008; 47% a favor y 46% en contra en mayo de 2009; y la opinión de la gente se va a un rechazo mayoritario en septiembre de 2009: en contra 46% y 44% a favor. Es la sensibilidad de la gente lo que dormía, pero la despierta un debate sobre la ley cuyos redactores, como los del exabrupto, querían evitar.
Ello no quita peso al mensaje de que el Gobierno de Aznar y el PP consintió el evidente y masivo fraude de ley que hizo al país destino preferido de los abortistas. Pero para exabruptos Zapatero, que ante la manifestación civilizada de los ´pro-vida´ promete acabar con una entelequia: la mujer que va a la cárcel por abortar. No hay mujeres en la cárcel por abortar legal ni ilegalmente, ni se las espera. Nadie en este país propone encarcelar a una mujer por abortar. ¿En qué país vive Zapatero? Olvida que a quienes perseguía la justicia y tenían que ir a la carcel son los que se lucraron con abortos realizados en fraude de ley y se benefician ahora con la reforma. Interpone Zapatero cortinas de humo para que olvidemos que él y su Gobierno PSOE tampoco hacen nada porque se cumpla la ley vigente. No es Zapatero el mejor ejemplo para inducir a la observancia de la ley, ni es la primera ley que se pasan por el forro este presidente y su Gobierno. Tiene en él a un metafísico metido a político que afirma, en la mejor tradición sofista, que definir lo que es un ser humano es muy difícil. Podían informarse ambos en ´El fundamentalismo democrático´, de Gustavo Bueno, representante del materialismo filosófico: entender el aborto como propio de un programa de izquierdas es una consideración «totalmente gratuita y temeraria». Como también lo es la identificación entre progresismo y aborto. Más bien, habría que ver el aborto «como un regreso o ´retroceso reaccionario´ a la época de la barbarie», como canjear el infanticidio por un aborto que de progreso sólo tiene la técnica. La demagogia sobre el aborto evade el debate y la realidad que el 2 de marzo llevó al Parlamento Europeo el IFP (Institute for Family Policies) en el informe ´Aborto en Europa y España´. En 2008 se practicaron 2,9 millones de abortos en Europa, un aborto cada 11 segundos, 7.846 abortos diarios: «El aborto se ha transformado en la principal causa de muerte en Europa, con efectos sociales y demográficos dramáticamente evidentes». España tiene el incremento de abortos más elevado de los 27 socios de la UE en los últimos 10 años, donde «dos adolescentes abortan cada hora». El IFP pide que los ministros de familia de la UE «analicen el problema de las tasas de nacimientos y sus consecuencias para el descenso de la población europea y española», «ayudas a la embarazada, sobre todo la adolescente, centros que ayuden a la embarazada, casada o soltera a tener sus hijos» y ven el aborto como una violencia contra la mujer. Tengo para mí que los ´pro-vida´ desconfían, y ya no esperan arreglo, de partidos políticos que no saben lo que es la vida humana ni de otros que dicen saberlo pero en la práctica les da igual. Mientras, con alegre inconsciencia, Aído brinda en el Congreso por su flamante ley.