El que el Partido Popular de Baleares celebre un congreso a menos de un año y medio de elecciones no es algo novedoso, pero si lo es en esta ocasión habida cuenta de tres circunstancias especiales que concurren simultáneamente y que le dotan de un significado y una importancia que transciende fuera del ámbito estricto del partido político para extender sus efectos a la esfera del Govern balear.
En primer lugar, aunque si bien la legitimidad del actual presidente balear del partido no ha sido discutida, habida cuenta del cumplimiento escrupuloso de las prescripciones estatutarias en cuanto a su proclamación como tal de mano de la dimisionaria Rosa Estarás, bien es cierto que se ha recogido la sensibilidad de un importante sector del partido que venía pidiendo una consulta generalizada a la militancia. Por lo tanto, el congreso regional se convoca, con carácter extraordinario exclusivamente para elegir un nuevo presidente regional y sin que, al menos en teoría, suponga una modificación del programa político del partido, a diferencia de otros congresos en los que se elaboraron y discutieron ponencias políticas y estrategias a plazo.
En segundo lugar, la forma de realización del congreso, la introducción del sufragio de todos los militantes para elegir directamente al presidente, es decir sin delegados previamente elegidos como se venía haciendo hasta ahora. Esta fórmula, prevista en los estatutos no se había aplicado nunca en Baleares en los congresos de ámbito regional y supone un plus democrático en cuanto a la validación de los resultados y un reconocimiento al papel esencial de los militantes en la toma de decisiones.
En tercer lugar, y factor de trascendencia, es la ruptura de los acuerdos de gobierno en el Govern balear a estas alturas de la legislatura y con una enorme producción legislativa atascada e inmersos en una crisis económica que ha dejado a los sectores económicos más sensibles sin sus interlocutores naturales. La situación de minoría relativa con la que queda el gobierno de Antich colocaría al Partido Popular en la posibilidad de presentar una moción de censura, condicionada legalmente a que no nos encontremos en los últimos doce meses de legislatura. La estrategia del presidente Antich de romper los pactos con Unió Mallorquina una vez aprobados los presupuestos de la Comunidad de 2010 no tiene otra lectura más que en clave electoralista: «Tengo aprobados los Presupuestos 2010, no podré sacar adelante ninguna iniciativa legislativa, pero puedo seguir administrando cómodamente todo el año, y en 2011 elecciones. Todo lo que no pueda hacer es porque he librado de los corruptos de UM (eso vende electoralmente), y no he podido hacer más porque el PP no me apoya (eso también vende en ciertos sectores del electorado)», vendría a decir.
Del resultado del congreso de los populares puede depender el vuelco o la continuidad del gobierno de Antich. Las dos candidaturas que concurren al congreso popular, si bien no suponen un enfrentamiento ideológico, si suponen sin duda un posicionamiento estratégico diferenciado. La candidatura oficialista de José Ramón Bauzá, en la que se encuentran un gran número de los dirigentes históricos del partido, vinculados a gobiernos anteriores, hasta el punto de que determinados medios de comunicación han adjetivado esta candidatura como «la de los dirigentes», se decanta hacia una postura de ´esperar y ver´, en la esperanza de que el presidente Antich plantee una cuestión de confianza en el Parlament que le obligue a convocar elecciones. Conociendo el planteamiento estratégico del dirigente socialista, parece harto improbable. La candidatura de Carlos Delgado Truyols, que algunos medios han definido como «la candidatura de los militantes» no descarta la acción decidida de presentar una moción de censura, que sería efectiva con la abstención de Unió Mallorquina, con el único objetivo de forzar la convocatoria de elecciones anticipadas, que lógicamente sacarían a las instituciones de la Comunidad del estado de parada forzosa al que han sido llevadas por el presidente Antich y sus socios .
La importancia de este congreso regional del Partido Popular es indudable, pues de una forma o de otra condicionará el futuro inmediato del Govern balear.