Este versículo de la Biblia, exactamente del libro del Deuteronomio, va ha ser recordado durante mucho tiempo, no sólo por quien ha estado citado sino también por el lugar y por lo que representa.
Si cada una de las palabras de este versículo y de toda la Biblia son una gran riqueza religiosa, espiritual y social ¿por qué no hacemos más uso de este libro?
La incoherencia es una de las realidades que más a menudo vivimos como ciudadanos del mundo.
Quieren eliminar de nuestro entorno todos los símbolos y signos religiosos pero acceden a ir a otro país ha citar un libro sagrado, símbolo y signo por excelencia de la religión y no solo cristiana.
¿Será que en realidad, en lo más profundo de su sentir y de su existencia saben que el hombre no puede vivir sin su referencia religiosa, aunque en nuestro propio país la quieran eliminar? Eliminar la religión y lo religioso tan solo ayuda a eliminar el referente religioso que todo hombre necesita.
Prefiero pensar en esta posibilidad más que en pensar que este acto ha sido otro signo de la hipocresía y de la falsedad en la que montamos nuestros valores y nuestra política.
Cuando no sabemos a dónde vamos perdemos la confianza, y esa pérdida de confianza nos lleva a perder la creatividad que tanto necesitamos en todos los ámbitos para crear empleo y salidas ante las adversidades. Necesitamos la revitalización, no solamente espiritual, sino también social y política para ir construyendo sobre valores inapelables.
Zapatero comenzó su intervención explicando que iba a hablar en castellano, la lengua en la que por primera vez se rezó al Dios del Evangelio en el continente americano, pero quizás será ahora cuando desde este continente nos devuelvan a nuestras propias raíces y creencias.
Como decía Juan Pablo II, Europa debe percatarse de la necesidad de redescubrir sus raíces para ser un faro, sin imponer nada a nadie, tan solo recordando que mucho de lo que somos y tenemos es fruto de nuestros principios, incluyendo el bien a los jornaleros, a los inmigrantes y a los indefensos.