Estaba muerto de risa leyendo ´Tres vidas de santos´, de Eduardo Mendoza, en un café. Intrigada, una mujer me preguntó si era una lectura «para chicos o para chicas». Contesté que era unisex pero, impresionado por su pregunta, quedé pensando y creo que lo que me había hecho reír era para chicos de carcajada gruesa y codazo.
No soy partidario del criterio sexador de pollos que imponen a rajatabla las presentadoras de magazines de las mañanas y las diputadas socialistas a todas horas pero la división «para chicas» y «para chicos», que partió de los wáteres públicos, ha conquistado todo el espacio porque es políticamente correcta y económicamente rentable y, por tanto, económicamente correcta y políticamente rentable.
Aún bajo esa impresión, leyendo un periódico dos días después, encontré la producción de TVE ´Águila roja´ catalogada como «de época». Firmaba la noticia una chica. Las películas y las series «de época» nunca se sabe muy bien de qué época son, porque «época» comprende varios siglos y varias cortes, pero se distinguen porque en ellas se emplea un vestuario «de época», es decir que las mujeres llevan faldas muy largas, escotes muy bajos y pechos muy altos. Ni los astutos guionistas de ´Águila roja´ saben de qué época es la serie porque se divierten mucho con los anacronismos.
Un chico diría que ´Águila roja´ es una serie de «capa y espada» atendiendo al atuendo de los chicos (incluso de capa y catana si observa el armamento de este divertido disparate). La visión de género del chico incluye las armas y la violencia, señalaría una sexadora aficionada a sexar.
´Águila roja´ tiene gran audiencia entre los dos sexos. A lo mejor un «programa familiar» consiste en que ellas crean estar viendo algo de época y ellos algo de capa y espada pero no creo que ellos no se fijen en las faldas largas, escotes bajos y pechos altos y ellas no presten atención a capas, espadas y catanas.